Sybilla: arte e ingeniería en los patrones

Inició su trayectoria en los ochenta, coincidiendo con la Movida madrileña, y paulatinamente sus diseños se convertirían, en el imaginario colectivo, en emblema de la llegada de la modernidad indumentaria a nuestro país, además de alcanzar reconocimiento internacionalmente, comenzando por Japón e Italia. Sybilla fue la única española a la que, en 1996, Louis Vuitton invitó a crear un diseño en el centenario de su logotipo Monogram (otros fueron Vivienne Westwood, Azzedine Alaïa, Helmut Lang, Romeo Giglli, Manolo Blahnik e Isaac Mizrahi).

Comprometida siempre con la sostenibilidad, cuando ha detenido la marcha de su carrera ha sido para reflexionar sobre los ritmos impuestos por la industria, para centrarse en proyectos con impacto social o medioambiental y, finalmente en 2018, ante la dificultad de continuar adelante bajo esas premisas en tiempos dominados por la moda rápida y los grandes conglomerados de lujo. Actualmente produce tres firmas en Japón, con líneas dedicadas a prêt-à-porter, decoración y complementos.

Situada por muchos entre los diseñadores españoles más relevantes desde Balenciaga, Sybilla centra la nueva exposición que dedica al ámbito de la moda la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid, bajo el comisariado de Laura Cerrato Mera. Sus cinco plantas repasan, a través de cerca de 150 piezas, esos cuarenta años de andadura de la autora de origen neoyorquino en “El hilo invisible”: veremos prendas, documentación, catálogos de sus colecciones, invitaciones, recuerdos de desfiles y artículos de prensa.

Asistiremos, así, a un recorrido en altura por los estados personales y creativos por los que ha transitado a partir de su obra y podremos atender a la evolución de su gama cromática y de los tejidos que eligió, en materiales cada vez más nobles. Comienza el recorrido enseñándonos imágenes de algunas de sus creaciones icónicas, vinculadas a su voluntad de narrar a través de ellas historias que nacen en su mente, en forma de proyecciones visuales, cuando está alumbrando sus prendas. Por eso las fotografías forman parte esencial de la conclusión de su trabajo y el Ministerio de Industria encargó a Ouka Leele tomar instantáneas de su obra para promocionar la iniciativa Moda España. Hecha para vivir.

Retrataron, igualmente, sus primeras colecciones Pepe Lamarca, Miguel Oriola y Retamar y, en 1987, Javier Vallhonrat y Juan Gatti tomaron algunas de las imágenes más celebradas de su obra; les seguirían Juan de la Fuente, Julio Limia, Stèphane Sednaouí o Félix Valiente.

"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel

Los procesos de trabajo de Sybilla se han relacionado con la confección artesanal y también con la industrial, en lo que hoy llamaríamos demi-couture; nunca eligió procedimientos únicos, pero tampoco nunca ha abandonado su atención al detalle: encargó botones o cierres a escultores, desarrolló juegos visuales y trampantojos y sus patrones, progresivamente, devendrían más complejos. Podemos comparar esa senda, de hecho, con la de algunos creadores plásticos; a la revista ELLE declaró en 1987, siendo muy joven: Manejo los colores como un pintor, creo formas como un escultor y, al igual que hace un ingeniero, estoy obligada a responder con algo práctico que sirva para cubrir una necesidad.

Los conceptos de pintar con tela, escultórico, geometría y transformable son, de hecho, claves en su trayectoria; arte e ingeniería están detrás de sus diseños, al igual que sus vivencias y búsquedas personales. Dos asuntos le han interesado particularmente: la belleza, una derivada de la honestidad y basada en las cualidades internas y externas de la mujer, y la sensualidad, en su caso no obvia, inteligente, irónica y abierta a la sorpresa.

El color y las texturas fueron sus herramientas para tratar de alcanzar esas cualidades: los ha utilizado queriendo sugerir tanto el placer como el poder, sin temer a las supuestas contradicciones derivadas del binomio.

Por último, la cuba del depósito de Canal acoge un audiovisual íntimo que profundiza en la obra y modos de hacer de Sybilla en el transcurso de las últimas décadas, a partir de imágenes de archivo y de audiovisuales de sus desfiles.

"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
"Sybilla. El hilo invisible". Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel
Sybilla. El hilo invisible. Sala Canal de Isabel II. (c) Guillermo Gumiel

Fuente: https://masdearte.com/sybilla-sala-canal-isabel-ii-comunidad-madrid/

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