El Barça se pega un tiro en el pie ante el Inter y necesita un milagro para evitar el desastre (3-3)

El Barça necesita un milagro en la Champions League para llegar a octavos. No hay más. El equipo de Xavi Hernández volvió a decepcionar en una noche donde se adelantó en una acción aislada de Raphinha que culminó Dembélé, tuvo todo de cara y se pegó un tiro en el pie. Sin control de la pelota, superado por los contragolpes del Inter de Milan, a merced en la transición defensiva y enloquecido en las acciones de ataque. Sin timón en el centro del campo ni dirección ni pizarra en la banda. Con las vacas sagradas, Gerard Piqué, Sergio Busquets y Sergi Roberto señalados en los goles italianos. El Camp Nou ya ha visto este partido muchas veces en las últimas temporadas. Es otro mazazo europeo de un club que contaba con luchar por todos los títulos y de una junta directiva que presupuestó llegar, como mínimo, a cuartos de final de la Champions League. Con solo cuatro puntos en cuatro jornadas, el 3-3 obliga al Barça a ganar al Bayern en casa, al Viktoria Plzen a domicilio y esperar a los acontecimientos

El Barça saltó ultrarevolucionado al Camp Nou. Con lleno absoluto en una grada que silbó el himno de la Champions League y la obligación de ganar al Inter de Milan para tener opciones de clasificarse para los octavos de final, el conjunto de Xavi Hernández fue con todo desde el principio. Los azulgranas asumieron riesgos en defensa como si se tratara del minuto 90, se precipitaron en ataque, dejaron las puertas abiertas a los contragolpes del Inter de Milan y firmaron una puesta en escena temeraria. Los transalpinos, más ofensivos y verticales que en el encuentro de ida, esperaban al Barça en su campo, pero salían como flechas en cada recuperación de pelota.

Xavi se lamenta tras el 1-2. (Reuters/Nacho Doce)

Con un 3-4-3, donde Sergi Roberto cargaba el área como un interior más a pesar de partir como teórico lateral derecho, el Barça concentraba una cantidad enorme de futbolistas en el área italiana. Lewandowski se movía por todo el frente de ataque, perseguido por una maraña de piernas, Pedri pisaba la frontal como un segundo delantero y los extremos debían encarar a sus respectivos laterales. Sería el propio delantero polaco quien tendría la primera ocasión clara, cuando la defensa visitante despejó un cabezazo sobre la línea de gol. El problema es que, tras los primeros 10 minutos de agobio, el Inter se sintió cómodo. Entonces el Barça se frustró y el Inter se creció.

El Inter perdonó

De un centro lateral botado por Calhanoglu nació la más clara de los italianos. El envío tenso superó a Piqué, que perdió la marca de Dzeko. El delantero bosnio remató a bocajarro y, para fortuna de ter Stegen, la pelota salió escupida por el travesaño. El Barça tenía la pelota horizontalmente y el Inter, las ocasiones. Otra vez Lautaro puso el susto en el cuerpo del Camp Nou, Mkhitaryan también probó fortuna desde lejos y Dumfries aprovechó una pérdida de Gavi ante Barella. Todas las oportunidades se toparon con el infranqueable portero alemán.

Andre Onana, Federico Dimarco y Milan Skriniar evitan la ocasión de Lewandowski. (Reuters/Albert Gea)

El Barça, sin ninguna ocasión más a excepción de la de Lewandowski, también se animó desde la frontal. Fue entonces cuando Onana, portero del Inter, se preocupó más de posar para la foto con palomitas que de blocar balones sencillos. El Barça seguía nublado en ataque, con Dembélé desaparecido por dentro, Pedri y Gavi desconectados y expuesto en defensa. Con más corazón que cabeza, el equipo de Xavi fabricó dos jugadas, con Raphinha y Sergi Roberto fallando en la definición. Al borde del descanso, un cambio de orientación a la nada sería clave. Raphinha luchó una pelota perdida, se inventó un pase fantástico para Sergi Roberto, que centró el balón tenso al área pequeña y Dembélé la empujó al fondo de la red. El Barça se fue por encima al descanso.

Los capitanes, señalados

A la vuelta de vestuarios, el Barça enloquecería en una exhibición de sus problemas en Europa estos últimos años. Un perfecto resumen de la decadencia del club. La veda la abrió Piqué con un error infantil impropio de un capitán en el partido más importante del año hasta el momento, cuando rompió el fuera de juego, dejó pasar un centro de Bastoni hasta Barellà y el italiano, solo ante ter Stegen fusiló al portero alemán. A partir de ese momento, el Barça vio pasar todos y cada uno de sus fantasmas en el pasado, aquellos que le susurraban goleadas en Lisboa, Liverpool o Múnich. Aquellos que retratan a sus vacas sagradas, con Piqué cantando en defensa, Busquets quedando en evidencia en cada transición defensiva y Sergi Roberto señalado.

El Inter celebra uno de sus goles. (Reuters/Nacho Doce)

Ter Stegen y Gavi salvarían al Barça en tres ocasiones, pero no habría tanta fortuna en la cuarta. Pérdida de Busquets, Cambio de orientación para Lautaro, Eric García se queda mirando y deja que la baje el argentino con el pecho, Sergi Roberto no llega, Eric le entra a destiempo y Lautaro bate a ter Stegen con suspense. Xavi reaccionaría con dos cambios: Ansu Fati y De Jong por Raphinha y Busquets. El Barça se había inmolado al ser incapaz de controlar un encuentro donde lo tenía todo de cara con el 1-0 y el Inter remontaba.

En plena explosión del encuentro, Dembélé se libró de la roja, Lewandowski perdonó el empate y llegaron 10 minutos históricos. El polaco, ahora sí, aprovechó un centro al área para empatar y dejar a Onana con el molde. El Barça, ya volcado en ataque y sin red de seguridad, encontró un duelo entre Lautaro y Piqué donde el central catalán volvió a quedar en evidencia. El argentino tiró el pase de la muerte para Gosens y este quiso matar el encuentro en el minuto 89 con el 2-3. Pero aún había tiempo para más. A la desesperada, Eric García centró, Lewandowski cabeceó al fondo de la red y colocó el 3-3 definitivo. Pudo ser peor para el Barça, pero el Inter de Milan perdonó demasiado en los minutos finales. Insuficiente para un Barça que ve cómo el círculo virtuoso se rompe, el plan de Xavi fracasa y la plantilla vuelve a encajar un varapalo europeo.

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