La Guardia Civil investiga el secuestro parental de un bebé en Zaragoza

La Guardia Civil está investigando un presunto secuestro parental ocurrido en el zaragozano Monasterio de Piedra.

Los hechos que están siendo analizados por el instituto armado habrían tenido lugar sobre las 19.00 horas en dicho complejo situado en el municipio de Nuévalos. En el momento en el que ella iba a abandonar el monasterio acompañada de su hijo de tan solo 13 meses se presentó por sorpresa un coche, salieron dos hombres y le arrebataron al bebé tras forcejear. De hecho, según pudo saber EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del grupo Prensa Ibérica, el niño pudo haber sufrido algún tipo lesión en uno de sus minúsculos brazos ante la fuerza ejercida por los sospechosos para quitárselo a su madre.

Como responsables del secuestro o abducción la mujer habría señalado al padre del menor y al abuelo de este, por lo que es una de las vías de investigación de la Guardia Civil que tratan de localizar el vehículo empleado por los sospechosos. Fundamental van a ser las cámaras de seguridad del Monasterio de Piedra, así como las que la Dirección General de Tráfico tiene a lo largo y ancho de la red viaria para dar con el paradero del turismo.

Desde la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza se ha destacado que las diligencias abiertas se enmarcan dentro de un caso de violencia machista.

La Benemérita ha activado un amplio dispositivo de búsqueda, ya que el padre podría estar residiendo en la Comunidad de Madrid. En España se regula en el artículo 225bis del Código Penal castiga con pena de dos a cuatro años de prisión al progenitor que cometiera secuestro parental.

En el 2018 otro rapto de similares características puso en jaque a la Policía Nacional que acabó resolviendo el caso. Un padre vecino de Zaragoza se llevó a su hijo y se escondió en Huelva. La pena se quedó en dos años de prisión, conmutados por ocho meses de trabajos en beneficio de la comunidad, así como dos años de privación de la patria potestad del menor y los tres de alejamiento, tanto de este como de la madre.

El joven aprovechó el fin de semana que le correspondía para no devolverlo. El hombre aseguró en una entrevista a este diario que él no lo secuestró, que le quería enseñar la playa. Lo cierto es que nunca avisó de su paradero, pese a la alarma ciudadana que generó el caso.

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