El repaso de Borrell a la UE: no vio venir la invasión de Ucrania y necesita adaptarse a un nuevo mundo

“Tengo que reconocer que aquí, en Bruselas, los estadounidenses nos decían ‘atacarán, atacarán’, y nosotros éramos bastante reacios a creerlo”, admitió este lunes Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad en un discurso realizado en la Conferencia Anual de embajadores de la UE. “No creíamos que esto iba a suceder, y no previmos que Ucrania estaba lista para resistir con tanta ferocidad y éxito como lo está haciendo”, señaló el jefe de la diplomacia europea. No es la primera vez que el catalán admite que la Unión no supo ver la situación con claridad antes de que se produjera la invasión.

Pero se trata de un discurso lleno de una feroz autocrítica, en la que ha señalado la lentitud a la hora de reaccionar y en la que se refleja la forma en la que el Servicio Europeo de Acción Exterior analiza el mundo. “Habíamos estado discutiendo sobre la Misión de Entrenamiento de Ucrania antes de la guerra durante meses. ¿Tenemos que enviar una misión de entrenamiento a Ucrania? No, venga ya, una misión de entrenamiento militar en Ucrania…”. Y luego, boom, llega la guerra y todo el mundo dice: Debimos haberlo hecho. Sí, deberíamos haberlo hecho”, ha explicado el Alto Representante. “Ahora lo estamos haciendo rápidamente, bueno, rápido para los estándares europeos. Rápidamente para los estándares europeos significa un par de meses. Pero lamentablemente la guerra sigue ahí y nuestra misión de entrenamiento habrá tenido la posibilidad de actuar”, ha añadido.

Argemino Barro

Borrell también critica duramente a los propios embajadores de la Unión presentes en la sala. “Necesito que informen rápido, en tiempo real sobre lo que está pasando en sus países. Quiero ser informado por ustedes, no por la prensa. A veces, sabía más de lo que estaba pasando en algún lugar leyendo los periódicos que leyendo sus informes. Sus informes llegan a veces demasiado tarde”, recriminó el español, que también expresó que en ocasiones pregunta por qué dice la delegación de un determinado país sobre una crisis, y recibe como respuesta “por el momento, nada”, algo que “no es aceptable”. “Tienen que estar en capacidad de reacción las 24 horas. Inmediatamente, si algo pasa, deben informar. No quiero seguir leyendo en los diarios cosas que pasaron en algún lugar sin que nuestra Delegación haya dicho nada”, añadió.

“Teniéndolos a todos ustedes por todo el mundo yo debería ser la persona mejor informada del mundo, al menos tanto como cualquier Ministro de Relaciones Exteriores. Soy el ‘Ministro de Asuntos Exteriores de Europa’. Compórtese como lo harían si fueran una embajada: envíen un telegrama, un cable, un correo, rápidamente. Por favor, reaccionen, rápido”, ha señalado.

El jefe de la diplomacia europea se ha hecho eco también de la preocupación que ha mostrado el Gobierno alemán con la creación de dependencias respecto a Estados Unidos, en concreto por la cuestión del gas natural licuado (GNL). “Nos alegramos de que estemos importando mucho GNL de Estados Unidos, a un precio elevado, por cierto, y sustituyendo el gas ruso por gas estadounidense y noruego, o gas de Azerbaiyán. Pero, ¿qué pasaría mañana si Estados Unidos, con un nuevo presidente, decidiera no ser tan amigo de los europeos? ¿Por qué no?”, señaló a los embajadores europeos, un escenario que, poco a poco, y a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos se va comentando cada vez más.

Rivalidad con China

Borrell también dedicó buena parte de su discurso a la cuestión de la rivalidad entre Estados Unidos y China y el papel que la Unión Europea quiere jugar. “Hay una lucha entre los sistemas democráticos y los sistemas autoritarios. Pero el autoritarismo, lamentablemente, se está desarrollando mucho. No solo China, no solo Rusia. Hay una tendencia autoritaria. A veces, todavía llevan el traje de la democracia, pero ya no son democracias. Hay algunos que no son democracias en absoluto, ni siquiera tienen la piedad de parecer democracias”, señaló el Alto Representante.

Sobre China, Borrell pidió a sus embajadores que expliquen mejor “los vínculos entre la libertad política y una vida mejor”. “Cuando decimos que China es nuestro rival sistémico eso significa que nuestros sistemas están en rivalidad. Y los chinos están tratando de explicarle al mundo que su sistema es mucho mejor. Porque, bueno, a lo mejor no eliges a tu jefe de gobierno, pero tendrás comida y calefacción y servicios sociales, mejorarás tus condiciones de vida. Muchas personas en el mundo, sí, van a votar y eligen su gobierno, pero sus condiciones materiales no están mejorando. Y al final, la gente quiere vivir una vida mejor”, ha subrayado. “Nuestra lucha es intentar explicar que la democracia, la libertad, la libertad política no es algo que se pueda cambiar por prosperidad económica o cohesión social. Ambas cosas tienen que ir juntas. De lo contrario, nuestro modelo perecerá, no podrá sobrevivir en este mundo”, añadió.

Pero el catalán ha sido crítico incluso con la división del mundo en bloques de democracias contra sistemas autoritarios. “Las dos grandes potencias están compitiendo y esta competencia reestructurará el mundo. Y eso va a coexistir con un marco de “democracias contra autoritarios” más amplio, una gran división. No insistiría mucho en esto porque de nuestro lado hay muchos regímenes autoritarios. No podemos decir “nosotros somos las democracias”, y las que nos siguen también son democracias, eso no es verdad, eso no es verdad”, ha señalado.

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