La ‘modesta’ venganza de Putin: qué nos dice la reacción rusa a la voladura del puente de Crimea

Vladímir Putin respondió el lunes —desatando fuego y furia contra las ciudades ucranianas— a la (supuesta) participación de Kiev en la voladura de un segmento del único puente que conecta Rusia con la península de Crimea.

Aunque algunos temían que el ataque contra el puente de Kerch empujaría a Putin hacia la opción nuclear, su represalia fue convencional y relativamente modesta en términos del daño real causado por un agresor capaz de derramar una enorme cantidad de sangre. Además, el presidente de Rusia culpó de la explosión al «terrorismo» ucraniano, no a Occidente, lo que significa que no quiere pelear directamente con la OTAN.

¿Cómo llegamos aquí? ¿Será un punto de inflexión en la guerra? ¿Y qué podría hacer Putin a continuación?

La importancia simbólica y estratégica del puente del estrecho de Kerch no se puede exagerar para ninguno de los bandos. Para Rusia, fue una hazaña de ingeniería que consolidó su control sobre la península que Moscú anexó en 2014 y es crucial para mantener abiertas las líneas de suministro militar entre Crimea y Rusia continental. Para Ucrania, fue un doloroso recordatorio de esa ocupación y, sobre todo, un objetivo militar legítimo.

Daniel Iriarte

De hecho, incluso el daño parcial a las vías del tren en el puente podría afectar la capacidad de Rusia para mover tropas y equipos de un lado a otro. La única alternativa es el ‘puente terrestre’, difícil de cruzar, a través de cuatro regiones ucranianas recientemente anexadas por el Kremlin. Uno que bien podría convertirse en el próximo objetivo para Kiev.

Aun así, los ataques con misiles son probablemente una respuesta táctica única a un revés estratégico. Los halcones de Rusia exigían una fuerte represalia por la explosión del puente, dice Alex Brideau, analista principal de Rusia de Eurasia Group. Pero más allá de eso, agrega, los rusos deben ser prácticos: se están quedando sin armas de precisión y no pueden sostener una campaña prolongada de ataques aéreos.

Putin está señalando dos cosas con su respuesta. Primero, «que tiene la situación bajo control, lo cual es importante para él en un momento en que está siendo cuestionado«, dice Brideau. Segundo, advierte a los ucranianos de que está dispuesto a escalar aún más. Sin embargo, lo que esto significa todavía no está claro. “Está siendo ambiguo al respecto. No les está dando a los ucranianos ninguna línea roja específica”, agrega el experto.

Putin, agrega Brideau, ha pasado las últimas semanas luchando por demostrar que, pase lo que pase en Ucrania, él sabe qué hacer a continuación. «El problema es que no está claro cuánto sigue confiando su entorno en él. No van a derrocarlo ni nada por el estilo, pero tiene más presión ahora que antes«.

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Para Kiev, el ataque contra el puente, sin duda, valía la pena el riesgo. “La perspectiva ucraniana sobre la guerra realmente se ha endurecido, especialmente después de la reciente decisión de Putin de anexar cuatro regiones”, dice Brideau. “No tienen mucho que perder si su actitud es la de retomar territorio”.

Eso explica por qué el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha pasado de pedir conversaciones directas con Putin a firmar la semana pasada un decreto que descarta las negociaciones directas con él. En otras palabras, el mandatario sabe que hablar con Putin es una tontería: el líder ruso no aceptará la paz sin tomar territorio en el camino.

Las represalias de Rusia no harán mella en la determinación de los ucranianos de ganar la guerra, dice Brideau. No debería sorprendernos el que se produzca otro ataque en el puente. Es más probable que los ataques aéreos «endurezcan la determinación pública de que la guerra debe ganarse en términos ucranianos, porque la gente culpará a Putin mucho antes de culpar a Zelenski por sus problemas«, añade el experto. También podrían fortalecer la determinación occidental de apoyar a Ucrania y hacer frente a Rusia. Las imágenes de los ataques con misiles rusos contra civiles en ciudades ucranianas difícilmente alentarán a los europeos a presionar a Kiev para que pida la paz.

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Para Brideau, más misiles solo “solidificarán algunas de las tendencias que han sido evidentes durante la guerra: promover la unidad entre los ucranianos y entre Europa, Estados Unidos y otros países occidentales sobre cómo responder ante Rusia”.

Finalmente, ¿estamos ahora más cerca de lo que el presidente estadounidense Joe Biden califica como «Armagedón»? No hay nada que indique que ahora sea más probable que antes que el líder ruso use un arma nuclear. En todo caso, su descripción de la explosión del puente como terrorismo, probablemente, signifique que se inclina más hacia las respuestas convencionales que hacia la opción atómica.

«La posibilidad de que Rusia use un arma nuclear sigue siendo muy baja», dice Brideau. «El riesgo no es cero, pero es muy bajo«.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la ‘newsletter’ Signal aquí.

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