octubre 20, 2026

Mujeres rurales: el liderazgo que impulsa la agricultura y la seguridad alimentaria en Ecuador

Antes de que amanezca, miles de mujeres ya están trabajando en los campos ecuatorianos. Preparan la tierra, cuidan los cultivos, supervisan cosechas, administran pequeños negocios agrícolas y toman decisiones que impactan directamente la alimentación de sus familias y comunidades. Su trabajo comienza mucho antes de que los alimentos lleguen a nuestras mesas y, sin embargo, muchas veces permanece invisible.

Este 15 de octubre, el Día Internacional de las Mujeres Rurales nos invita a reconocer a quienes, con esfuerzo, conocimiento y resiliencia, contribuyen cada día al desarrollo de la agricultura ecuatoriana y a la seguridad alimentaria del país. Son mujeres que no solo producen alimentos; también generan oportunidades, preservan conocimientos ancestrales y lideran procesos de transformación en sus territorios.

La conmemoración cobra un significado especial este año, ya que 2026 ha sido declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Agricultora, una iniciativa impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para visibilizar la contribución de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y promover acciones que permitan reducir las brechas que aún limitan su desarrollo.

Hoy, hablar de mujeres rurales es hablar de liderazgo, innovación y sostenibilidad. Su participación atraviesa toda la cadena de valor agrícola: desde la producción y transformación hasta la comercialización de alimentos. Gracias a su trabajo, miles de comunidades fortalecen su economía local y avanzan hacia sistemas productivos más resilientes frente a los desafíos climáticos y sociales.

La FAO reconoce que las agricultoras desempeñan un papel fundamental para la seguridad alimentaria, la nutrición y la estabilidad económica de los hogares rurales. Sin embargo, persisten desafíos importantes relacionados con el acceso a la tierra, el financiamiento, la educación, la capacitación técnica y otros recursos necesarios para desarrollar plenamente su potencial.

En Ecuador, esta realidad representa una oportunidad para seguir construyendo una agricultura más inclusiva y sostenible. Reconocer a las mujeres rurales implica escuchar sus experiencias, valorar sus conocimientos y garantizar espacios donde puedan participar activamente en las decisiones que moldean el futuro del agro ecuatoriano.

El acceso al conocimiento y a la innovación agrícola se convierte en un factor clave para acelerar este proceso. La capacitación, la asistencia técnica y el uso responsable de nuevas tecnologías permiten fortalecer la productividad, mejorar el manejo de los cultivos y aumentar la resiliencia frente a enfermedades, plagas y fenómenos climáticos. Para lograrlo, es fundamental que estas herramientas respondan a las necesidades reales de las mujeres rurales y consideren las características de cada territorio.

En este contexto, BASF Soluciones para la Agricultura destaca la importancia de impulsar iniciativas que acercan conocimiento, tecnología y soluciones que contribuyan al desarrollo sostenible del sector agrícola. El fortalecimiento de las capacidades de las mujeres rurales es una pieza fundamental para construir sistemas agroalimentarios más productivos, innovadores y preparados para el futuro.

«Reconocer el aporte de las mujeres rurales también significa generar condiciones para que puedan acceder al conocimiento, incorporar nuevas herramientas y participar activamente en las decisiones que transforman el campo. Su experiencia y liderazgo son esenciales para avanzar hacia una agricultura más productiva, resiliente y sostenible», señala Stephanie Valquinta, gerente de BASF Ecuatoriana.

El Año Internacional de la Agricultora representa una oportunidad para que instituciones, empresas, organizaciones de productores y la sociedad en su conjunto impulsen acciones concretas que promuevan una mayor equidad y participación. Porque cuando una mujer rural accede a mejores oportunidades, no solo crece una productora: crece una familia, se fortalece una comunidad y avanza toda la agricultura ecuatoriana.

Este Día Internacional de las Mujeres Rurales es una invitación a reconocer a quienes, desde cada rincón del país, siembran mucho más que alimentos. Siembran futuro, desarrollo y esperanza para las próximas generaciones.

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