octubre 24, 2026

IA PUEDE CORREGIR Y POTENCIAR EL APRENDIZAJE, PERO NO REEMPLAZA AL DOCENTE

  • Pearson reunió a docentes en Guayaquil y Quito para analizar qué sigue siendo esencialmente humano en la enseñanza del inglés.

La inteligencia artificial ya puede corregir textos, mantener conversaciones, sugerir ejercicios y potenciar la práctica del inglés. Sin embargo, producir una mejor respuesta con ayuda tecnológica no significa necesariamente haber aprendido.

Ese fue uno de los ejes de las sesiones que Pearson realizó con especialistas en educación y docentes el 21 y 22 de octubre en Guayaquil y Quito, bajo el concepto “El profesor de inglés irremplazable: ¿qué sigue siendo humano en la era de la IA?”.

Para Alejandra Baca, especialista en educación de Pearson, el debate ya no debe centrarse en si la IA puede enseñar, sino en qué papel debe asumir ahora el profesor para convertir esas posibilidades tecnológicas en aprendizaje real.

“La IA puede aportar datos y sugerencias, pero el profesor es quien interpreta lo que ocurre en el contexto real del estudiante y decide cuál debe ser el siguiente paso”.

Una investigación que reunió 435 estudios y más de 61.000 participantes encontró que la retroalimentación favorece el aprendizaje, pero que su impacto depende de la calidad y del tipo de información que recibe el estudiante. Esto refuerza la importancia del criterio pedagógico: dos alumnos con resultados similares pueden necesitar apoyos completamente distintos, uno puede conocer la gramática, pero sentir temor de hablar; otro puede necesitar más tiempo o una forma diferente de organizar sus ideas. afirma la especialista.

La confianza es otro factor central. Aprender un idioma implica exponerse, equivocarse y volver a intentarlo. Según el informe de Pearson How English Empowers Your Tomorrow, solo el 25% de las personas encuestadas manifestó sentirse segura en las cuatro habilidades del inglés: escuchar, hablar, leer y escribir.

Además, un metaanálisis con cerca de 20.000 participantes de 23 países encontró una relación entre mayor ansiedad al usar una segunda lengua y menor rendimiento.

“La IA puede ser muy útil para practicar en privado y equivocarse sin sentirse observado. Pero después el estudiante tendrá que hablar con personas reales. Allí aparecen los nervios, las reacciones inesperadas y la necesidad de reformular una idea.

El profesor ayuda a construir esa confianza”, explica Baca.
La evaluación también está cambiando. Hoy un estudiante puede presentar un texto excelente con ayuda de una herramienta de IA, pero eso no demuestra por sí solo que domine el idioma. Un informe de Pearson elaborado a partir de las perspectivas de más de 1.000 educadores de Estados Unidos y Reino Unido advierte que rendir bien durante una tarea no significa necesariamente que el aprendizaje se haya consolidado. Por eso, el docente debe observar también el proceso: cómo el estudiante explica sus decisiones, cómo responde preguntas y si puede utilizar lo aprendido sin depender de la herramienta.

Otro reto es enseñar a cuestionar a la propia IA. En 2026, Pearson consultó a 500 profesores de inglés de más de 60 países: el 81% consideró importante enseñar a formular buenos prompts, pero solo el 44% afirmó hacerlo en sus clases.

Para Baca, alfabetizar en inteligencia artificial no significa solamente saber utilizarla, sino también comparar respuestas, verificar información, detectar errores y decidir qué aceptar o rechazar.

Finalmente, aprender un idioma implica construir una comunidad y relacionarse. Un metaanálisis publicado en 2023, que reunió 424 estudios de 53 países y más de 575.000 estudiantes, encontró mejoras asociadas con programas de aprendizaje socioemocional en las relaciones entre pares y el clima escolar.

La conclusión que propone Pearson no enfrenta al docente con la tecnología. La IA puede ayudar a detectar patrones, personalizar ejercicios, ofrecer práctica y ahorrar tiempo. El profesor aporta criterio, contexto, confianza y la capacidad de comprobar que el estudiante pueda usar lo aprendido en situaciones reales.

“La inteligencia artificial amplía las oportunidades de práctica, evaluación y creación de recursos. El valor del docente está en utilizar esas oportunidades con criterio pedagógico, conocer a sus estudiantes y ayudarlos a demostrar sus habilidades en interacciones humanas reales”, resume Baca.

Pearson

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