Manjit Sangha, una británica de 56 años, sufrió la amputación de sus cuatro extremidades tras contraer una sepsis severa por la lamida de su perro.
La saliva del animal entró en contacto con una pequeña herida, desencadenando una respuesta inmunitaria extrema que le provocó seis ataques cardíacos y un coma.
Este trágico caso resalta el peligro de la bacteria Capnocytophaga canimorsus, presente en mascotas, que puede desencadenar una respuesta inmunitaria extrema.
Su historia es un recordatorio crítico sobre la importancia de tratar heridas infectadas de inmediato.
Fuente: UPSOMEDIA