La rivalidad entre los ídolos estalló por diferencias de personalidad y el rechazo de “Chente” hacia el estilo del “Divo de Juárez”.
Marcando una distancia insalvable, pese a los intentos de acercamiento, el Charro de Huentitán mantuvo su postura firme, dejando una herida abierta en la historia de la música mexicana que nunca logró sanar.
Fuente: LÍNEA DE TIEMPO