Jake Lloyd tenía 9 años cuando George Lucas lo eligió para interpretar al joven Anakin Skywalker en Star Wars: La amenaza fantasma.
En 1999, la película se convirtió en uno de los estrenos más esperados de la historia del cine, y de la noche a la mañana, el pequeño niño de Indiana se encontró en el centro de un fenómeno global.
Pero esa fama trajo consigo un nivel de escrutinio que ningún niño debería soportar. Después de que terminara el rodaje, Lloyd habló públicamente sobre lo brutal que había sido la experiencia: las burlas implacables en la escuela, las imitaciones de sus compañeros, la sensación de no poder escapar nunca del personaje.
Dejó la actuación en 2001, apenas dos años después del estreno de La amenaza fantasma, y según se informó destruyó todos sus recuerdos de Star Wars. Durante años, se supo muy poco de él. Luego, en 2012, amigos y familiares comenzaron a notar que algo no estaba bien.
Su comportamiento se volvió cada vez más errático e impredecible. En 2015, inició una peligrosa persecución policial antes de ser arrestado.
Le diagnosticaron esquizofrenia. Pasó 18 meses en un centro psiquiátrico. El niño que había interpretado al elegido libraba una batalla completamente invisible para el mundo que había consumido su infancia sin pensárselo dos veces. Hoy, Jake Lloyd tiene poco más de treinta años.
Está recibiendo atención y, según quienes están cerca de él, está encontrando lentamente la estabilidad. Su historia no es una tragedia sobre Star Wars.
Es una historia sobre lo que ocurre cuando un niño es lanzado a la maquinaria de la fama global antes de que nadie se pregunte si está listo.
FUENTE FUERA DE RADAR