La princesa Irina Alexandrovna observa con nostalgia la exhibición privada de joyas rusas que pertenecieron a su familia y que, durante la Revolución, fueron «confiscadas» por los bolcheviques y revendidas a compradores extranjeros.
En la muestra, destacan de manera especial las piezas de esta vitrina, las cuales pertenecieron originalmente a su abuela, la emperatriz María Feodorovna.
En esta ocasión, la princesa se encuentra acompañada por su esposo. París, junio de 1935.