junio 24, 2026

LA HISTORIA DE MARIANITA Y SU HIJA EN EL MUNDO INDUSTRIAL

De manejar taxis a operar maquinaria pesada:
LA HISTORIA DE MARIANITA Y SU HIJA EN EL MUNDO INDUSTRIAL

*Marianita Meza desafió los estereotipos y hoy inspira a su hija Kimberly, quien estudia mecánica industrial en una escuela creada para mujeres dentro de una planta industrial en Guayaquil.

El ruido de los motores, el polvo y las maquinarias pesadas son parte de su rutina. Antes de que amanezca, Marianita Meza llega a la planta, se alista con su equipo de protección y se dirige al vehículo que manejará durante toda la jornada.

Cuenta que antes fue costurera, maestra de belleza y taxista. Hace 13 años aprendió a conducir en un carro liviano y aún recuerda cómo el miedo hacía que le temblara el pie la primera vez que estuvo tras el volante, pero nunca se bajó del vehículo y luego tuvo tiempo hasta para enseñar.“Fui instructora de camioneros a traileros, les di clase, entonces ya ahí como que uno va cogiendo la experiencia, a medida que vas avanzando, el destino te va llevando a otro camino, vas cogiendo otra ruta, y cuando acuerdas, estás aquí, manejando un carro de estos”, cuenta Marianita Meza, operadora de maquinaria pesada.

Hoy, a sus 49 años, esta manabita radicada en Guayaquil maneja volquetas, cargadoras y tanqueros en la planta industrial de Holcim. Y aunque al principio escuchó que ese era “un trabajo para hombres”, ella eligió no creerlo.“El primer día que me vieron los varones, dicen: ‘¿Y usted qué viene a hacer aquí? Esto es cosa de hombres, usted no va a poder hacer esto’. Entonces, yo me dije internamente que la máquina no entendía de género, sino de alguien que lo maneje con precisión”, añade Marianita Meza, operadora de maquinaria pesada.

Y aunque destaque en lo que hace, ella dice que su mejor trabajo no es este, es ser mamá. Por eso, su orgullo al saber que su fuerza interna ha inspirado a su hija para vencer barreras y seguir su propio camino dentro del mismo mundo industrial.

Kimberly tiene 30 años, también es mamá. Y desde hace seis meses estudia en la primera escuela de mecánica industrial para mujeres de esta empresa.

Entre tuercas, herramientas y piezas mecánicas, aprende un oficio que hace algunos años veía lejano.“Ella ha sido mi inspiración, la que me ayudó a encontrar qué quería, porque yo estudié contabilidad, pero ella me ayudó a encontrar qué era lo que a mí me apasionaba. Y aquí estoy, enamorada de tuercas, de tornillos, de aceites, de grasa y de todas esas cosas”, menciona Kimberly Bailón, aprendiz de mecánica industrial.

Kimberly cuenta que creció viendo a su madre manejar vehículos cada vez más grandes. Y poco a poco, esa idea de que había trabajos “para hombres” empezó a desaparecer.“Ahora mi mamá me ha metido en la cabeza que, hija, nada tiene género, porque si tú coges una maquinaria no te dice si es femenino o masculino. Si tú coges un taladro no te dice qué género es. Ninguna profesión tiene género”, dice Kimberly Bailón, aprendiz de mecánica industrial.

Mientras Kimberly estudia, Marianita cuida a sus cuatro nietos. Las dos se turnan los horarios. Las dos sostienen la casa. Las dos intentan que el cansancio no les gane.

Marianita dice que solo fue “un instrumento” para que su hija llegue más lejos. Y quizá esa sea la parte más importante de esta historia: que a veces una madre no solo saca adelante a su familia, también les enseña hasta dónde son capaces de llegar.

Fuente Ecuavisa