Geoff Gallagher, un hombre australiano, afirma estar profundamente enamorado de un robot humanoide llamado Emma.
No se trata solo de tecnología o curiosidad.
Para él, Emma es su compañera emocional.
El androide puede mantener conversaciones básicas, responder preguntas y mostrar expresiones faciales programadas.
Con el tiempo, Geoff comenzó a verla como su pareja.
Incluso ha manifestado públicamente su deseo de casarse con ella.
Sin embargo, su sueño enfrenta un gran obstáculo.
Las leyes actuales no reconocen matrimonios entre humanos y androides.
Aun así, Geoff asegura algo con total convicción:
“No imagino mi vida sin ella”.