A las 15:04, en medio de una intensa nevada en Múnich, el destino cambió para siempre la historia del Manchester United.
El equipo regresaba de disputar un partido de Copa de Europa cuando su avión hizo escala para repostar combustible en el aeropuerto de Múnich-Riem, Alemania Occidental.
Tras dos intentos fallidos de despegue por problemas de velocidad en la pista cubierta de aguanieve, la tripulación intentó una tercera vez.
No lo logró.
La aeronave no consiguió elevarse, atravesó el final de la pista y se estrelló contra una valla y una vivienda cercana. Eran exactamente las 15:04.
La tragedia de los “Busby Babes”
En el accidente murieron 23 de las 44 personas a bordo. Entre las víctimas había ocho jugadores del equipo, parte de la brillante generación conocida como los Busby Babes, jóvenes talentos formados por el entrenador Matt Busby que estaban revolucionando el fútbol inglés.
También fallecieron miembros del cuerpo técnico, periodistas deportivos y parte de la tripulación.
El impacto fue devastador. Inglaterra y Europa quedaron paralizadas ante la noticia.
Los sobrevivientes y el renacer
Contra todo pronóstico, Matt Busby sobrevivió pese a sufrir heridas gravísimas. Otro de los jóvenes que salió con vida fue Bobby Charlton, de apenas 20 años.
Diez años después, en 1968, ese mismo club levantaría la Copa de Europa, en una de las historias de resiliencia más recordadas del deporte.
Un reloj detenido en el tiempo
En el estadio Old Trafford hay un reloj que permanece detenido a las 15:04. No es un fallo mecánico. Es memoria.
Es el homenaje permanente al día en que el fútbol perdió a una generación brillante y el mundo entendió que incluso los sueños más grandes pueden romperse en segundos.
El 6 de febrero de 1958 no fue solo un accidente aéreo. Fue el día en que el fútbol se detuvo.
Fuente: Datos Perturbadores