Guillermo del Toro no deja nada al azar. Para construir a su criatura de Frankenstein, ordenó fabricar una réplica idéntica y a escala real del cuerpo de Jacob Elordi.
El artista de prótesis Mike Hill escaneó y modeló cada detalle: textura de piel, venas, costuras y cicatrices.
La figura, conocida como “The Life-Size Elordi”, fue usada para ajustar los tonos y materiales del maquillaje.
El realismo fue tan sobrecogedor que Del Toro decidió guardar la maqueta como pieza de museo, calificándola como “una escultura del dolor y la belleza de lo imperfecto”.