Entregamos 18 visas a personas que tenían más de 15 años sin ver a sus familias. Años de espera, de anhelos y de abrazos que parecían imposibles.
Escuchar sus historias, su emoción, sus lágrimas contenidas y la esperanza que vuelve a renacer, nos recuerda que no hay distancia más grande que la que separa a un corazón de su familia.
Algunos pensaban que jamás volverían a reencontrarse… y hoy dimos un paso gigante para que ese abrazo tan esperado sea una realidad.
Felicito profundamente al equipo de Desarrollo Social, por su sensibilidad, su compromiso y por transformar trámites en oportunidades de vida.
Gracias por hacer posible que muy pronto estos corazones vuelvan a encontrarse con quienes más aman.