Estrellas de Hollywood eligiendo a sus madres como las acompañantes más importantes de la noche.
Sin discursos ni estatuillas, ellas se convirtieron en el símbolo más emotivo del evento.
Este gesto sencillo, pero profundo, recordó que la fama puede ser pasajera, pero el respaldo incondicional de una madre permanece para siempre.
En medio del lujo y la celebración, el verdadero brillo vino del corazón.
Fuente: La máquina del tiempo