En 1988, Mike Tyson se encontró en Harlem con Mitch Green, un ex boxeador y pandillero con quien ya había tenido un combate profesional años antes. La tensión entre ambos era evidente.
Cuando Green vio a Tyson en una tienda, se le acercó insultándolo y retándolo. Tyson trató de calmar la situación, pero los insultos escalaron hasta que terminó golpeándolo en medio de la calle.
Green resistía los golpes de Tyson de manera sorprendente, lo que llevó al campeón a usar incluso una patada giratoria para derribarlo. Green se golpeó la cabeza y Tyson tuvo miedo de haberlo matado.
Mike sintió alivio al día siguiente cuando leyó en el periódico que estaba vivo. La pelea dejó consecuencias: Tyson se fracturó la mano y tuvo que posponer un combate, y Green sufrió lesiones visibles, aunque sobrevivió.
Fuente: UPSOMEDIA