David Milarch dedica su vida a una misión que parece sacada de la ciencia ficción: preservar la genética de los árboles más antiguos y resistentes del planeta. Como cofundador de Archangel Ancient Tree Archive, trabaja clonando secuoyas rojas de California, gigantes vivos que pueden superar los 2,000 años de edad y que sobrevivieron glaciaciones, incendios y cambios climáticos extremos.
El problema es brutal: más del 80 % de los bosques originales de secuoyas fue destruido durante los siglos XIX y XX. Para evitar que esa genética desaparezca, Milarch y su equipo recolectan brotes del dosel superior —la parte más antigua y resiliente del árbol— y los reproducen mediante micropropagación, creando clones genéticamente idénticos.
La meta no es solo reforestar.
Es conservar genes ultraresilientes.
Estos clones ya se cultivan en distintos países, formando una especie de seguro biológico global frente al cambio climático: una red viva que protege un legado que tardó milenios en formarse.
No es nostalgia por el pasado.
Es una estrategia fría y científica para que el futuro tenga raíces profundas.
📚 Fuente: Archangel Ancient Tree Archive · Atlas of the Future