Honda consternación causó en el círculo periodístico, el sensible fallecimiento de quien en vida fue CARLOS ANÍBAL “EL LOBO” ARAUZ BASANTES, poeta, escritor y periodista de 94 años de edad, acaecido hace dos años, un día como hoy, rodeado de sus familiares.
Arauz fue un hombre sencillamente genial, una persona que desprendía de su ser, honestidad, en todo el sentido de la palabra y el amor que profesaba por su familia.
“El Lobo” como cariñosamente le conocíamos, nos narraba sus experiencias en el campo de la poesía, el periodismo, su ideal y su amor al Todopoderoso, porque gracias a Él, continuaba en la tierra con las personas que lo adoraban: su esposa, sus hijas, su familia y su selecto círculo de amigos.
“La poesía de Arauz fue personal e intransferible de amor-humor, fuego pirotécnico y pasión”, escribió Rafael Díaz Icaza, cuando presentó su Cuaderno cubano de poemas, agregando que, “en esta línea, él ha realizado poemas que vivirán más allá de las corrientes y las modas literarias”, como los que aparecen en la “Oda a la Cuchara”.
“El Lobo”, así conocido ampliamente en el mundo periodístico, porque él trabajó construyendo el archivo noticioso del día para varios medios de comunicación, como en los diarios Expreso y Meridiano; fue reportero y cronista del Semanario El Pueblo, Órgano del Partido Comunista del Ecuador; además de pertenecer al área de Relaciones Públicas de la Municipalidad de Guayaquil, por cerca de 20 años, sin tener título universitario, pues, se hizo comunicador en las calles, pisando el asfalto, majando lodo, masticando gas lacrimógeno en las refriegas rutinarias, porque fue un autodidacta a tiempo completo, quien además, con su vida y sus acciones demostró que sí es posible vivir honestamente en una sociedad de rufianes. Su ejercicio profesional como periodista nos bastó como ejemplo de superación a quienes le conocimos en su diario trajinar.
Recordaba su época de reportero cuando cubrió algunos eventos trascendentales del país, por ejemplo: La Masacre de los trabajadores en el ingenio azucarero AZTRA, entre otras interesantes historias.
Manifestaba que fue el escritor Fernando Cazón Vera, también periodista, quien le motivó a continuar en la senda de la poesía al leer su primera obra titulada LA VIDA TRAE PALABRAS, que después siguieron decenas de libros editados por la Universidad de Guayaquil, la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, y algunos de ellos pagado con su escuálido peculio.
Arauz, viajó por algunos países de América y estuvo en la URSS aún consolidada, pero decía que más le llenaba de emoción, recordando cuando estuvo en Sao Paulo, Brasil, en un evento internacional de Relaciones Públicas, dictado por especialistas internacionales en esta rama de la comunicación.
Nos llamó la atención, la lucidez con la que relataba los pormenores, la forma de como analizaba la vida y su pensamiento frontal ante las acciones que le ha tocado vivir, cerca del centenario de su provechosa existencia. Esa inteligencia la mantuvo hasta el final de su esencia.
Gracias Lobo Arauz, nos dejas un gran legado, el ejemplo de una persona que se hizo a pulso vivo para llegar lejos, entre textos de verdaderos hombres de izquierda – racional y pragmática – y libros de poesía, porque fuiste un escritor comprometido con la construcción de un mundo más justo, demostrando alma y sentimiento guayaco, hasta tu encuentro con el Altísimo.
Reiteramos nuestras condolencias a su esposa Eugenia Martínez, sus hijas María Eugenia, Amparito y Rosamel, hijos políticos, nietos y demás familiares.
Descansa en paz querido colega y amigo.
Fuente: Walter González