61 reclusas consideradas de alta peligrosidad fueron trasladadas a la cárcel La Roca en Guayaquil.
Además de la descuartizadora de Sauces, la pareja de Fito o la hija de alias Gerente, hay otras sentenciadas como Rosa Toala, que asesinó a su hijo de 6 años, lo hirvió en una olla que prestó en una iglesia y arrojó los restos en un terreno.
Desde el 8 de abril de 2026, la cárcel de máxima seguridad La Roca tiene nuevas inquilinas. Son 61 mujeres catalogadas de alta peligrosidad, por delitos como matricidio, asesinato, narcotráfico, lavado de activos, entre otros.
El ministro del Interior John Reimberg anunció su traslado en redes sociales y compartió fotografías de algunas de ellas como Verónica Briones, pareja sentimental de alias Fito; la hija de alias Gerente, cabecilla de Los Comandos de la Frontera, entre otras.
El centro penitenciario fue remodelado luego del traslado de los reos hasta la cárcel del Encuentro, en Santa Elena. De acuerdo a una lista a la que accedió Ecuavisa.com, entre las reclusas hay integrantes de Los Lobos, Águilas, Fatales, Lagartos, Chone Killers, Latin King.
También implicadas en asesinatos que conmocionaron al país, como Andreína Lamota, la descuartizadora de Sauces. Pero Andreína no es la única acusada de un crimen atroz.
Está Rosa Toala, que cumple una condena de 34 años y ocho meses por asesinar a su hijo de seis años en el cantón Milagro, en Guayas.
Los detalles macabros de cómo fue asesinado el pequeño Dilan en septiembre de 2016, motivaron incluso que el recurso de apelación a la sentencia y el de casación fueran rechazados en los tribunales años después. Su padrastro también fue sentenciado e incluso, acusado de maltratar a sus hermanos y abusar sexualmente de su hijastra de 13 años.
Madre de Dilan prestó una olla en la iglesia para hervir el cadáver
Jordán vio a su hermano Dilan por última vez fue el 9 de septiembre de 2016. Ese día, el pequeño fue castigado y sumergido en un balde de agua por su madre Rosa Toala y su padrastro Iván Landa, según consta en las actas de audiencia de juicio y de apelación que revisó Ecuavisa.com.
Dilan murió y según el relato de sus hermanos ante psicólogos, el cuerpo del pequeño fue metido en una olla grande donde lo cocinaron. Posteriormente, fue descuartizado y las partes metidas en una funda y mochila, la cual fue botada en un terreno baldío en el cantón Milagro, en Guayas.
La mujer, en ese entonces de 28 años, le dijo a sus otros hijos que Dilan se había ido de viaje aunque la ropa de él seguía en casa. A Jordán, desde entonces, le hacía falta su hermano para jugar. El menor relató los castigos a los que eran sometidos todos, como golpes en el estómago, ampollas en las manos, descargas eléctricas y sumersiones en baldes de agua.“Lo que él vio, que metieron al menor en una olla grande, lo cocinaron, y luego despedazaron lo metieron en una funda, esa funda en una mochila y se la llevaron lejos a botarla. Dijo que le hacia falta su hermano, para jugar, Jordi tiene 9 anos de edad”, fiscal del caso.
Su hermana de 13 años, en cambio relató que su padrastro abusó sexualmente de ella en la misma cama que él compartía con su mamá. El hombre la amenazó con un cuchillo, la obligó a apagar la luz, él se puso una crema y mientras ella lloraba, le decía que se calle para que no la escuchen los vecinos.“Que de las acciones tantas que recordaba, se le evidenciaba terror. Y que la amenazaba por el hecho se ser abusada por él. Ya después de la situación que se dio por conducta y que describe claramente, ese día mandó a apagar la luz, y que ese día él (…) él se puso una crema y que ese día lloraba y que le decía que se calle que me va escuchar los vecinos”, Psicóloga que atendió a la adolescente.
La menor también dijo que era obligada a llenar los baldes con agua donde sus hermanos, incluyendo Dilan, eran sumergidos como parte del castigo. Los enojos a veces eran por no querer darles masajes a su mamá.
Tras el descubrimiento del crimen, Rosa e Iván confesaron el sitio donde fueron arrojados los restos de Dilan. La Policía exploró la zona y halló los restos óseos que fueron sometidos a pruebas de ADN. La pareja admitió que destrozó el cráneo del pequeño con un martillo para deshacerse de los huesos.
Entre los testimonios del caso, constan las versiones de dos personas de la iglesia, que relataron que en septiembre de 2016 Rosa pidió prestada la olla donde se hacía el chocolate para la parroquia. La excusa fue que harían una cangrejada y días después cuando la devolvió, no se la quisieron recibir porque tenía manchas y restos de grasa. Nunca se imaginaron que ahí fue cocinado el cuerpo del menor.
Pareja de Rosa confesó el crimen seis meses después
Según el expediente judicial, Iván Landa había sido ingresado a una clínica de rehabilitación en Guayaquil. Meses después del asesinato de Dilan, fue a un hospital del Seguro Social con su mamá y pidió hablar con la Policía, tenía que confesar lo que había sucedido con el hijo de su pareja Rosa Toala.
La angustia surgió cuando se enteró que su hija estaba con ella. La mamá de Iván no entendía lo que pasaba y llamó a las autoridades. Cuando llegaron, Iván confesó en mayo de 2017, que en septiembre del año anterior, Dilan había sido asesinado, su cuerpo cocinado en una olla grande y los huesos triturados con un martillo y lanzados en un terreno baldío y en una zanja.
Acusó a su pareja Rosa Toala del crimen, quien supuestamente pretendía huir en esa fecha. La mujer fue detenida al igual que Iván. Las versiones de ambos fueron contradictorias y posteriormente, señalaron el sitio donde arrojaron los restos del menor.
Las autoridades hallaron fragmentos óseos que fueron sometidos a una prueba de ADN cuyo resultado fue del 99,9 % de compatibilidad con Rosa. A la par, se contactaron con la maestra de Dilan que confirmó que nunca más vio al pequeño desde septiembre de 2016 y en ese entonces, los representantes le habían dicho que Dilan fue enviado a Guayaquil.
Ambos fueron detenidos y sentenciados por el asesinato del pequeño. Según reportes de la época, Iván cambió su versión en la audiencia de juzgamiento, señalando que Dilan no estaba muerto. Luego señaló que el cráneo no probaba el crimen y finalmente se declaró cómplice y no autor.
Pese a que la defensa de ambos procesados intentaron invalidad las pruebas de ADN, el tiempo de la detención, fueron enviados a prisión. El recurso llegó hasta la instancia de casación sin que hayan podido obtener un fallo favorable.
El Fiscal relató en 2021, que la mamá de Dilan había sido detenida anteriormente por robo y estuvo en la Penitenciaría. Allí habría aprendido que los cuerpos suelen ser descubiertos por la descomposición y por eso la pareja decidió reducir el cuerpo del pequeño a huesos.
La muerte de otra hija de Rosa, la investigación que quedó pendiente
Además de Dilan, su hermana de entonces dos años murió en circunstancias extrañas. Su deceso habría ocurrido un año antes, cuando supuestamente se cayó de una percha al estar bajo el cuidado de Iván.
Luego de salir a la luz lo sucedido con Dilan, se inició una investigación paralela. Pero en la página de la Función Judicial no hay mayores datos.
Durante el recurso de apelación a la sentencia, la defensa de Rosa sostuvo que ella era víctimas de amenazas por parte de Iván. Supuestamente nunca pudo denunciar la muerte de su hija por las amenazas y maltratos que recibían sus hijos, una de esas advertencias habría sido el fallecimiento de la pequeña.
La defensa sostuvo que Iván llegó a creer que Dilan se tocaba sus partes íntimas mientras veía a su hermana de un año, y por eso decidió castigarlo sumergiéndolo en agua en el baño. Se le pasó la mano y Rosa al ver eso, intentó darle respiración a su hijo y pidió que lo lleven al hospital, pero él no quiso por temor a que lo relacionen con la muerte de la niña de dos años.
Según el relato, Rosa mandó a meter el cuerpo al cuarto e Iván lo puso en un saco y lo guardó en una nevera. Al día siguiente fueron a la iglesia a prestar la olla, prendieron fuego y luego desmembraron el cuerpo en cinco partes. Supuestamente ante las amenazas, ella no pudo denunciar a la Policía.
10 años después del macabro crimen, Rosa es una de las reclusas que fue trasladada a la cárcel La Roca, en Guayaquil. Estaba recluida en Santo Domingo. Durante los años que lleva en prisión, ha acumulado otros procesos por tráfico de drogas e ingreso de objetos prohibidos. Se la vincula al grupo criminal Los Lagartos.
Fuente Ecuavisa