La ponente, catedrática de literatura de la Universidad Nacional de Chimborazo, inicia reflexionando sobre la poca valoración que existe en Ecuador hacia la cultura, el arte y la literatura. Menciona la impuntualidad de los eventos y la escasa asistencia del público como evidencia de esto, y propone que desde la escuela y el colegio se debe inculcar el amor por estas áreas.
En ese marco rinde homenaje a Jorge Enrique Adoum a 100 años de su nacimiento. Destaca que fue hijo de padres libaneses nacido en Ambato, pero que se sentía profundamente ecuatoriano. Adoum vivió en Chile en los años 40 trabajando mano a mano con Pablo Neruda, sin embargo no cayó en la tentación de imitarlo ni de buscar una voz poética de prestigio internacional, sino que forjó su propio camino.
Para Adoum la literatura no debía buscar la belleza anestésica del verso ni los aplausos de la academia, sino incomodar.