Diario La Nación
Opinión
El agro ecuatoriano vuelve a quedar sin voz técnica
I▪️ng. Agr. Mauro Erazo Vélez/Guayaquil.
▪️Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano.
▪️Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador.
▪️Docente Universitario.
La Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador salió a rechazar públicamente los últimos nombramientos en el área rural. Y no lo hace por capricho. Lo hace porque, una vez más, el campo quedó al final de la fila en las decisiones de poder.
El presidente tiene la facultad constitucional de nombrar a su equipo. Nadie discute eso. El problema empieza cuando esa facultad se usa para confirmar una vieja costumbre: administrar el agro sin agrónomos.
El comunicado es claro y duro. Si el gobierno ya decidió, con razón, devaluar al errático MAG, una institución que históricamente ha respondido tarde y mal a los productores, lo coherente era refundarla con gente que huela a tierra. En lugar de eso, la nueva estructura quedó en manos de economistas. Al frente, Sariha Moya. Profesional respetable, sin duda, pero sin trayectoria en agricultura. En el Viceministerio de Agricultura, Dora Raquel Solís, cuyo paso anterior por el MAG se recuerda más por cercanía política que por resultados técnicos. En Agrocalidad nombran a un abogado. En la dirección distrital del Guayas, a una arquitecta.
Ninguno de estos perfiles es despreciable. Pero ninguno responde a la urgencia del productor de arroz en Daule, del bananero en El Oro, del pequeño agricultor en la Sierra que pierde cosechas por falta de agua y asistencia técnica. Poner a un economista a liderar el agro no es un error administrativo. Es una señal política: el desarrollo rural se sigue viendo como un problema de cifras, no de suelos, semillas, riego y territorio.
Por eso el presidente de la Asociación lo dice sin rodeos: no es personal. Es defensa del sector. Después de gerenciar más de 20 proyectos agrícolas, de trabajar como productor y docente en el Ecuador profundo, sabe lo que significa que las decisiones se tomen sin quien ha estado en campo. Y sabe también lo que cuesta: más desconexión entre Estado y agricultor, más programas que suenan bien en PowerPoint y mueren en la práctica.
El llamado es directo: rectificar. Devolverle institucionalidad al agro. Si la idea es fusionar ministerios, que se haga con la Secretaría del Agua, porque el agua es el primer insumo de la producción. Eso sería lo técnico, lo lógico y, sobre todo, lo patriótico.
No se trata de aplaudir por disciplina ni de callar por lealtad. Se trata de un país que lleva 30 años viendo cómo el campo alimenta a la ciudad y recibe a cambio promesas.
Seguir callado sin defender a nuestros asociados no aplica aquí. Porque hacerlo sería resignarse a que el agro siga dirigido desde escritorios que no conocen una campaña agrícola. Y callar sería traicionar a quienes siembran para que el resto coma.
El gobierno todavía está a tiempo. Nombrar técnicos no es un favor al gremio. Es una obligación con el país. El campo no necesita más discursos. Necesita agrónomos al mando. Es hora de Volver la Mirada al Campo
16 agosto, 2026