Antes de ser famoso, Jim Carrey no vivía en mansiones ni caminaba por alfombras rojas. Vivía en una furgoneta.
Cuando tenía 15 años, su padre perdió el trabajo y toda su familia quedó en crisis. Tuvieron que mudarse a una van Volkswagen estacionada en el patio de una fábrica en Canadá. Jim trabajaba como conserje por las noches, limpiando pisos y baños durante ocho horas, mientras intentaba seguir asistiendo a la escuela.
Cada día regresaba agotado, pero seguía soñando. Por las noches, practicaba frente al espejo, imaginando que algún día haría reír al mundo.
A los 28 años, aún sin éxito, escribió un cheque simbólico a su propio nombre por 10 millones de dólares por “servicios de actuación”. Lo guardó en su billetera como recordatorio de su objetivo.
En 1994, recibió exactamente esa cantidad por su papel en Dumb and Dumber. Fue uno de los primeros comediantes en recibir esa cantidad. El cheque que parecía imposible se convirtió en real.
Fuente: Biography / Hollywood salary records
—