Recorrí la ciudadela universitaria como quien hace turismo político.
Pasé por cada facultad, cada esquina, cada entrada.
Y vaya sorpresa:
la UG se ha convertido en una galería de arte… del mismo cuadro repetido mil veces.
Porque donde mires, ahí está él :
El Rector-Modelo.
El Rector-Influencer.
El Rector-Publicista de sí mismo.
Una universidad entera convertida en su “moodboard” personal.
Pero lo más curioso no es su presencia…
sino la ausencia.
¿Y el binomio? ¿Se lo comió la impresora?
Porque resulta que su lista es un binomio.
Sí, dos personas.
Dos rostros.
Dos candidatos.
Pero en TODAS las gigantografías aparece solo él.
Al parecer, la compañera de fórmula:
No calza en su ego.
No combina con la paleta de colores.
O simplemente la desaparecieron “por estética”.
“Una profesional de la Facultad de Ciencias Administrativas, eclipsada no por mérito ajeno… sino por el protagonismo egocentrista de quien no sabe compartir espacio ni liderazgo.
Qué coincidencia, ¿no?
Qué casualidad tan… conveniente.
Porque aquí no hay binomio.
Hay monarca.
Lo demás son accesorios.
Publicidad por toneladas… pero sin papel en los baños
Mientras veía pendones nuevos, gigantografías recién impresas y vallas brillantes,
me vino una pregunta inocente:
¿Y todo este derroche de dónde sale?
¿Del mismo presupuesto donde los estudiantes no tienen ni jabón en los baños?
O será que imprimir su cara es más urgente que:
Baños dignos,
Insumos básicos,
Material académico,
Recursos para los docentes.
Parece que sí.
Porque dos meses de campaña anticipada no se pagan con “buena voluntad”.
Se pagan con prioridades deformadas.
Un rector que quiere reelegirse… sin saber administrar ni su ego
Y después de ver tanto cartel, tanta lona, tanto “yo, yo, yo”…
solo quedó una conclusión:
¿Cómo pretende reelegirse alguien que no entiende ni la definición de administración?
Porque administrar NO es:
Poner tu cara en cada poste,
Repetir tu foto como estampita religiosa,
Ocultar a tu binomio,
Gastar miles en publicidad mientras la UG tiene necesidades urgentes.
Administrar es servir.*
Y aquí, el único servicio evidente es el que se da a sí mismo. Al final, el mensaje es claro:
La universidad no necesita un rector con más afiches que logros.
Necesita un administrador, no un personaje de valla publicitaria.
Universidad de Guayaquil