febrero 16, 2026

ECUADOR SE CONVIRTIÓ EN EL SEXTO PAÍS MÁS VIOLENTO DEL MUNDO

Tras años de un declive imparable en su seguridad, el país alcanza un récord histórico negativo al situar a Babahoyo como la segunda urbe con mayor tasa de homicidios global, en un escenario donde el 71% de la población convive diariamente con el crimen organizado

Ecuador se ha consolidado como uno de los epicentros de la violencia más críticos del mundo, donde el conflicto ha alcanzado un estado de permanencia alarmante.

Durante el año 2025, el país se posicionó como el sexto país con mayor nivel de violencia a escala global según el Índice de Conflicto de ACLED, recibiendo aquella designación debido a altos niveles de letalidad, peligro para la población civil y fragmentación de grupos armados. Así, Ecuador, que escaló 36 puestos en el ranking, solo es superado por naciones que se encuentran en guerras, como Palestina, Siria, Nigeria y Birmania, o por México, donde también se vive un conflicto interno contra el narco.
Captura de pantalla del ranking del Índice de Conflicto deACLED 2026.

Este deterioro no es un fenómeno reciente, sino la culminación de una crisis que ha llevado a Ecuador a registrar la tasa de homicidios más alta de toda América Latina por tercer año consecutivo.

La gravedad de la situación se refleja en que el 71% de la población ecuatoriana estuvo expuesta a la violencia del crimen organizado durante el último año, una cifra que supera a cualquier otro país de la región. En 2’25 se superaron las 9 200 muertes violentas.
La concentración de la violencia en las ciudades

La crisis de seguridad en Ecuador ha alcanzado un hito al concentrar seis de las diez ciudades más violentas del mundo en 2025, según el ranking elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, una organización de México que hace este listado con circunscripciones que tengan más de 300 mil habitantes.

Aunque Puerto Príncipe, en Haití, encabeza la lista global por segundo año consecutivo, la hegemonía del territorio ecuatoriano en el “top 10” revela una crisis sin precedentes.

Babahoyo se sitúa como la segunda ciudad más peligrosa del planeta con una tasa de 166.02 homicidios por cada 100 mil habitantes, seguida de cerca por Machala en el cuarto puesto con una tasa de 116.65 y Quevedo en el quinto con 109.01. El listado de las ciudades ecuatorianas con mayor letalidad se completa con Manabí Centro (una denominación que agrupa a Manta y Portoviejo) en la séptima posición, Guayaquil en la octava y Esmeraldas en la décima, todas superando la barrera de los 90 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Adicionalmente, la ciudad de Santo Domingo ingresó este año al ranking general en el puesto 49, elevando a siete el total de urbes ecuatorianas entre las 50 más violentas del mundo.

Este fenómeno de violencia urbana masiva ha provocado el desplazamiento interno de aproximadamente 132 000 personas desde 2021 y ha forzado a más del 2 % de la población total a abandonar el país en busca de refugio ante el caos prevaleciente.
La fragmentación del crimen organizado

El motor principal de esta escalada de violencia es la feroz competencia territorial entre las bandas Los Lobos y Los Choneros por el control de las economías ilícitas, especialmente el narcotráfico y la minería ilegal de oro. El debilitamiento de Los Choneros tras la extradición de su líder, José Adolfo Macías Villamar, a los Estados Unidos en julio de 2025, generó un vacío de poder que Los Lobos han intentado llenar mediante incursiones violentas en provincias costeras como Manabí y Los Ríos.

No obstante, la situación se ha vuelto aún más compleja debido a una fragmentación interna dentro de los propios grupos criminales, como se observa en la lucha entre Los Lobos y su facción Sao Box en la provincia de El Oro. A este escenario se suma la creciente relevancia de Ecuador como rampa estratégica de transbordo para el tráfico transnacional de cocaína, lo que ha atraído la expansión de grupos armados colombianos, incluyendo facciones disidentes de las FARC y escisiones del ELN como Comuneros del Sur, identificados ahora por el gobierno como enemigos activos en el conflicto armado interno.

La militarización de las calles y las cárceles, reforzada en este 2026, ha contribuido a una reducción de muertes violentas en el mes de enero de este año, que tuvo 759 crímenes frente a los 823 registrados en 2025. Sin embargo, estas cifras siguen siendo mayores a cualquier otro año.

Fuente: Ecuavisa