Lo que inicialmente unió a la pareja fue una curiosa coincidencia de intereses: el amor por los animales exóticos.
Cage, conocido por haber tenido mascotas tan inusuales como pulpos y cobras, quedó fascinado al conocer que Riko compartía esta afición, teniendo bajo su cuidado a ardillas voladoras.
Este vínculo basado en lo inusual fue el pilar de una relación que se formalizó en una ceremonia íntima en Las Vegas, honrando la memoria del padre del actor.
Fuente: La máquina del tiempo