El 16 de mayo de 2021, el cine iraní quedó paralizado: el cuerpo mt1l4do del director Babak Khorramdin, de 47 años, apareció dentro de bolsas de basura en un contenedor del barrio de Ekbatan, en Teherán. La policía no tardó en encontrar a los responsables, pero la verdad conmocionó a todo el país: sus propios padres confesaron el crimen.
Según las autoridades, Akbar Khorramdin e Iran Mousavi Sani sedaron a su hijo, lo ap4ñ4l4r0n y luego d3sm3mbr4r0n su cuerpo para deshacerse de él en varias bolsas. El motivo declarado por el padre fue que consideraba a Babak un “corrupto” por no haberse casado, justificándolo como un supuesto “crimen de honor”. No mostró remordimiento alguno.
Durante los interrogatorios, la historia se volvió aún más siniestra. La pareja admitió haber as3s1nad0 también a su yerno en 2011 y a su hija en 2018, utilizando métodos similares. Tres crímenes familiares ocultos durante años.
Akbar Khorramdin murió de cáncer antes de enfrentar una condena. Su esposa fue sentenciada a 3,75 años de prisión por ayudar en el as3s1nat0 de Babak.
Un caso que expuso no solo la brutalidad del crimen, sino también el silencio que lo había permitido durante tanto tiempo.