En la lucha contra los integrantes de los grupos de delincuencia organizada, (GDO), decidida por el Gobierno Nacional, se han registrado -por algunos informes de la prensa nacional- (y de organismos de defensa de los derechos humanos), lamentables excesos de los grupos de tarea integrados por policías y militares, con pérdida de vidas humanas, incluyendo niños y adultos.
Precisamente, hoy se ventila en los juzgados, el caso de los niños que fueron apresados, según los reportes militares, por participar en hechos apartados de la ley. Sin embargo, los mismos militares se excedieron en sus atribuciones, apoyados por un deplorable mando, de un joven e inexperto oficial, que estaba al frente de la patrulla.
Se hizo ostensible, la falta de coordinación de los elementos militares que no pidieron la debida autorización a sus superiores, para entregar a los menores detenidos a los policías, incluyendo el informe que avale su accionar, y que posteriormente, el tribunal competente analizará en cumplimiento de los procedimientos adoptados en su oportunidad.
Aún, en tiempos de guerra declarada entre países, existe un marco para preservar las vidas humanas y la defensa del ambiente, como ocurrió en las dos guerras mundiales, en especial la ocurrida con el genocidio nazi contra los judíos que llevó a la integración del Tribunal de Nuremberg, por los excesos cometidos por los oficiales al mando de Adolfo Hitler.
En definitiva, la guerra declarada contra los GDO, deja una estela de víctimas inocentes o no, lo que no exime de la responsabilidad en las tareas cumplidas por las fuerzas del orden, en cumplimiento de disposiciones institucionales y gubernamentales. Serán los jueces del Tribunal que lleva el caso, analizar la culpabilidad o no de los militares involucrados en la desaparición y muerte de los niños de Las Malvinas
Asimismo, esa triste historia no sólo dejará una gran lección para que hechos de esa naturaleza no vuelvan a cometerse, y que las familias de los involucrados en el caso, puedan superar un episodio que jamás podrá olvidarse.
PIE DE FOTOS:
*Lcdo. Francisco Medina Manrique
Periodista – Guayaquil.
*Familiares lloran a sus hijos desaparecidos que luego aparecieron muertos.