En la Francia del siglo XVIII el parto era mortal: casi uno de cada tres bebés moría antes del primer año y unos 200 mil recién nacidos fallecían cada año por falta de preparación obstétrica, mientras muchas madres sucumbían a infecciones y hemorragias.
Ante la crisis demográfica, en 1759 el rey Luis XV encargó a Angélique Marguerite Le Boursier du Coudray, partera titulada de París, recorrer el país para enseñar a mujeres rurales. Para hacerlo creó “la máquina”, el primer maniquí obstétrico a tamaño real, hecho de tela, cuero y madera, que simulaba el útero y al bebé para practicar partos.
Con él viajó por más de 40 ciudades y formó a miles de parteras y médicos, reduciendo muertes y cambiando la historia del nacimiento en Francia.
Fuente: UPSOMEDIA