Hoy el mundo del entretenimiento se viste de luto para despedir a una mujer extraordinaria.
Carmen no solo fue la productora de El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado; fue la arquitecta de las risas de nuestra infancia.
Mientras Roberto Gómez Bolaños creaba los sueños, Carmen los hacía realidad frente a la cámara.
Su partida nos deja un vacío enorme, pero su legado vive en cada “¡Eso, eso, eso!” y en cada lección de nobleza que nos regaló desde la producción.
Descansa en paz, Carmen, gracias por haber cuidado con tanto amor el tesoro más grande de nuestra televisión.
Fuente: LA MÁQUINA DEL TIEMPO
¡Buen viaje al cielo de la vecindad!