La frontera entre la ciencia ficción y la medicina real acaba de volverse más difusa. En Corea del Sur, investigadores lograron imprimir un ojo humano vivo capaz de conectarse directamente con el cerebro, un avance que podría transformar por completo el futuro de la visión artificial y los trasplantes oculares.
Este desarrollo combina bioimpresión en tres dimensiones con ingeniería de tejidos, permitiendo recrear estructuras complejas que imitan la arquitectura natural del ojo. El objetivo no es solo replicar su forma, sino también establecer una conexión funcional con el sistema nervioso. Para ello, los científicos trabajan en integrar células vivas y materiales biocompatibles que puedan transmitir señales visuales hacia el cerebro de manera eficiente.
El desafío principal ha sido reproducir la delicada red de conexiones neuronales que permiten procesar la luz y convertirla en imágenes. Sin embargo, los primeros resultados han generado entusiasmo en la comunidad científica, ya que abren la puerta a soluciones para personas con pérdida severa de visión o daños irreversibles en la retina.
Aunque aún se encuentra en fase experimental, este avance representa un paso decisivo hacia prótesis visuales más sofisticadas y tratamientos regenerativos. Lo que antes parecía una escena de laboratorio futurista comienza a perfilarse como una posibilidad médica tangible para millones de personas.
Fuente: Asómbrate