Phoenix Nightingale, una madre de dos hijos residente en Robbinsdale, cerca de Minneapolis, padece porfiria intermitente aguda, una condición genética que afecta la producción de químicos en la sangre.
Esta afección, conocida históricamente como la enfermedad de los vampiros, impide que la paciente consuma alimentos con alto contenido de azufre como el ajo, ya que podría sufrir un ataque fatal. Ingerir estos ingredientes provoca en su cuerpo un estado de shock, parálisis respiratoria y vómitos constantes que pueden durar días.
Tras sufrir 480 crisis a lo largo de su vida, Phoenix debe ser extremadamente cuidadosa con cada ingrediente que ingiere al salir a cenar para evitar un colapso tóxico.
Fuente: UPSOMEDIA