Los esposos Velasco-Parral desde que se encontraron, su amor fue a primera vista, la poeta y el estadista estaban destinados a vivir una de las más hermosas historias de amor.
Corría el año de 1934, se conocieron durante una recepción ofrecida en Buenos Aires en honor al entonces electo, por primera ocasión, Presidente del Ecuador Dr. José María Velasco Ibarra.
La mutua admiración y la relación epistolar que mantuvieron, fueron las bases de un amor que duró 45 años y que se ha convertido en leyenda.
EL POLÍTICO Y LA POETA.
José María Velasco Ibarra nació en la capital ecuatoriana el 19 de marzo de 1893 en un hogar conservador. Estudió con los jesuitas y se graduó de Doctor en Leyes en la Universidad Central de Quito. Luego de trabajar en varias instancias gubernamentales, viajó a Europa para continuar sus estudios de Filosofía del Arte y Derecho Internacional en La Sorbona de París.
Retornó al ser electo diputado por la provincia de Pichincha, iniciando una agitada vida política que le condujo cinco veces a la presidencia, cuatro de ellas las compartiría con una bella y talentosa mujer, que fue el gran amor de su vida.
Corina Parral Durán había nacido un 25 de enero de 1905 en la ciudad argentina de Bahía Blanca. Estudió la primaria en el Instituto Francés Jean D’Arc y recibió una esmerada educación musical, poseía una gran sensibilidad que la expresaba a través de la composición de poemas y canciones. De alma apasionada, había militado en las juventudes socialistas de su patria natal.
Corina y Velasco compartieron su amor por la música y la literatura, los dos fueron escritores. Ella en sus poemas utilizaba el seudónimo de “Alma Helios” y él en sus ensayos y columnas de opinión utilizó el de “Labriolle”. Los dos publicaron sus obras, él de corte político filosófico, ella poemas y composiciones musicales”.
TODO POR AMOR.
Luego de su derrocamiento en la primera presidencia que duró solo un año, 1934-1935, el Dr. Velasco enfrentaba el exilio en Colombia, la depresión le tenía postrado, casi al borde del suicidio. Corina, menor con doce años, con su ternura e inteligencia se convirtió en soporte anímico y le escribía desde Argentina para apoyarle moralmente. Recuperado de la crisis y luego de visitar el mar del Plata, Velasco escribió en una carta a su madre: “Corina y el mar me han salvado.
El verdadero amor no admite temores. El ex presidente enfrentó la crisis del divorcio de su primera esposa Esther Silva, generando un escándalo nacional. Libre de su primera relación, entre 1937 y 1938 contrajo segundas nupcias con la poeta argentina en Montevideo, porque en Argentina aún no se reconocía el divorcio. Desde entonces fueron inseparables, luego de su matrimonio se radicaron en Buenos Aires.
VIDA POLÍTICA
Compartieron cuatro presidencias, con sus respectivas campañas, luchas, destierros y golpes de estado 1944-194; 1952-1956; 1960-1961 y 1968-1972. Durante las primeras presidencias residieron en una casa particular al norte de Quito y durante el 4to y 5to mandato ocuparon el Palacio de Carondelet, en donde Doña Corina interpretaba el piano para deleitar al estadista y amigos.
Como Primera Dama de la Nación fue pionera en el establecimiento de sistemas de protección a la niñez, mujeres, ancianos y desposeídos, fundando la base de las actuales instituciones de beneficencia en Ecuador. Inició programas de protección para abandonados y discapacitados física y mentalmente, así como programas de prevención de la delincuencia y mendicidad.
Durante las tempestades políticas le escribía versos a su esposo y le dedicaba sus libros. En uno de ellos le escribe: “Que estas líneas mías pongan en tu lucha un compás de silencio y un albor de armonía”. La pareja vivió la mayoría de los exilios en Buenos Aires, donde además se radicaron en sus últimos años de vida. Al noreste de la capital argentina en el barrio Belgrano se encuentra una placa que dice: “En esta casa habitaron el ilustre pensador, cinco veces presidente del Ecuador y su esposa Corina Parral, delicada escritora argentina”.
PAREJA EJEMPLAR
Los Velasco-Parral no tuvieron hijos, se caracterizaron por cultivar la honorabilidad, la honradez y vivieron en coherencia con estos valores. Siempre tuvieron un estilo de vida sobrio y austero. Por su elevado sentido de honestidad y por la austeridad con que vivieron ejemplarmente toda su vida, dentro o fuera del poder político, tienen hasta la actualidad un sincero lugar de respeto en la memoria del pueblo ecuatoriano.
Doña Corina falleció el 7 de febrero de 1979 en Buenos Aires, debido a una caída cuando tomaba el autobús. Su esposo retornó a Quito con los restos de su amada Corita el 15 de febrero de 1979, entonces el Dr. Velasco Ibarra dijo: “vengo a meditar y a morir”. A los cuarenta y cinco días de haber sepultado a su compañera, el ex presidente “murió de amor” un 30 de marzo de ese mismo año.
GRÁFICAS:
*El político ecuatoriano que ganó prestigio internacional por sus obras .
*Doña Corina Parral de Velaaco Ibarra.
*Juntos también después de la muerte, los ejemplares esposos comparten la morada final en el Cementerio San Diego en Quito-Ecuador.
Fuente Walter González