Su salto inicial con Hannah Montana solo fue el punto de arranque; después llegaron tres premios Grammy, una cadena de sencillos que terminaron sonando en cualquier rincón, “Party In The USA”, “Wrecking Ball”, “Flowers”.
Su trayectoria no es lineal, cambió de piel varias veces, probó sonidos distintos, quemó etapas y abrió otras nuevas. Con el tiempo terminó convertida en un punto de referencia cultural. Billboard la coloca entre las artistas pop más influyentes del siglo.