A sus 17 años, Jacqui Beck pensaba que su cuerpo solo iba más lento que el de otras jóvenes. Pero una visita médica por un dolor de espalda terminó destapando una verdad devastadora: había nacido con un extraño síndrome que le impidió desarrollar parte de su sistema reproductivo.
El diagnóstico confirmó que no tenía útero, cuello uterino ni vagina, una condición rara conocida como síndrome MRKH que suele descubrirse recién cuando la menstruación nunca llega o cuando aparecen problemas en la adolescencia.
El impacto fue brutal. Jacqui confesó que se sintió distinta y profundamente golpeada por la idea de no poder vivir su sexualidad o maternidad como imaginaba. Sin embargo, con el paso de los meses, comenzó un duro tratamiento para intentar reconstruir su canal reproductor sin cirugía.
Fuente: UPSOMEDIA