Se cree que arribó en condición de servidumbre junto a misioneros europeos. Conocido como Y-suke, rápidamente llamó la atención por su estatura, presencia y fortaleza.
No era japonés, pero Oda Nob-n ga, uno de los señores de la guerra más poderosos de la época, lo tomó bajo su protección, le otorgó una espada, una residencia y lo integró a su círculo cercano.
Con el tiempo, pasó a servir como samurái, convirtiéndose en uno de los primeros guerreros extranjeros documentados en Japón, algo inusual en una sociedad jerárquica y cerrada.
Siglos después, su historia ha inspirado series y proyectos cinematográficos que buscan revivir su legado.
Fuente: Encyclopædia Britannica.