Este momento ocurrió durante un evento oficial en Londres, cuando la princesa Diana conoció al actor británico Rowan Atkinson, creador de Mr. Bean. Acostumbrada al protocolo real, Diana no pudo evitar sonreír al reconocer al hombre que había hecho reír al mundo.
La imagen capturó el contraste entre la formalidad de la realeza y el humor inesperado. Rowan Atkinson había estrenado Mr. Bean en 1990, y rápidamente se convirtió en uno de los personajes más reconocidos de la televisión británica.