¿Te imaginas pesar más de 100 kg, fumar un paquete diario y trabajar en un banco… y terminar corriendo para representar a tu país en los Juegos de la Commonwealth? Eso es exactamente lo que hizo Steven Way.
En 2007, a sus 33 años, Way se encontraba en su punto más bajo. Su hábito era una bomba de tiempo: sus 105 kg de peso debido a la comida rápida, la presión alta y los 20 cigarrillos tenían su físico en un estado deplorable.
Pero un día decidió reaccionar. Dejó de fumar, cambió su alimentación y empezó a correr. Usó un plan de entrenamiento de seis meses del libro Advanced Marathoning. Con el tiempo, sus avances lo motivaron y participó en la Maratón de Londres de 2008, donde su objetivo era terminar en 3 horas, pero lo logró en 2 horas con 35 minutos.
A partir de ahí no paró: entrenó a diario, corrió más de 200 km por semana y compaginó todo con su trabajo en el banco. Todo por su gran hazaña: la maratón de los Commonwealth Games, el equivalente a los Juegos Olímpicos para las naciones del antiguo Imperio Británico.
Representando a Inglaterra, tras su impresionante cambio físico y sobre todo mental, Way consiguió quedarse con el 10° puesto con un tiempo de 2 horas y 15 minutos, y estableció un récord británico para su categoría de edad.
A Steve no le importó desde dónde empezó; solo siguió hacia adelante hasta superar sus metas y lograr lo impensado.