enero 15, 2026

No por falta de intensidad, sino por decisión propia

A Laura León muchas veces le preguntaron si alguna vez se enamoró de algún compañero de telenovela. Durante años guardó silencio. No por miedo, sino por discreción. Pero hubo una historia que permaneció guardada, no por falta de intensidad, sino por decisión propia.

Corrían los años 80, una década clave en su vida. Su carrera musical sonaba con fuerza en la radio, y como actriz comenzaba a consolidarse entre las figuras más visibles de la televisión mexicana. Fue en ese contexto cuando coincidió con Andrés García, uno de los galanes más cotizados y comentados del momento, símbolo de seguridad, fama y magnetismo.

Trabajaron juntos en algunos proyectos y desde el inicio la atracción fue evidente. Andrés era encantador, galante, con esa confianza que solo dan los años y el éxito. Le enviaba flores, la hacía reír y encontraba cualquier pretexto para expresarle su interés. No era un secreto que muchas mujeres suspiraban por él. Laura lo sabía… y también sabía que a ella le gustaba.

Andrés tenía pareja en ese momento, y para Laura eso lo cambiaba todo. Siempre se definió como una mujer con principios, firme en sus decisiones. No aceptó ser “la otra”, ni permitir medias verdades en su vida. Aunque la atracción existía, eligió la tranquilidad de su conciencia antes que un romance que no comenzara limpio. Esa postura, con el tiempo, fue algo que incluso él terminó respetando y reconociendo.

Años después, el destino volvió a cruzarlos en la telenovela Mujeres Engañadas. Para entonces, ambos eran personas distintas. Andrés conservaba su aura seductora; Laura, en cambio, era una mujer más segura, más consciente de lo que quería y de lo que ya no estaba dispuesta a aceptar. Los rumores regresaron, las miradas también, pero para ella esa historia ya pertenecía al pasado. No se aferró a lo que pudo ser y no fue.

Hoy, con serenidad, Laura León habla desde la calma. Ha amado, ha sido amada, ha vivido romances intensos y también silencios dolorosos. Pero nunca traicionó sus propios valores. Construyó su vida con trabajo, dignidad y esfuerzo, sin colgarse del brazo de nadie.

Fuente: la máquina del tiempo

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