Para no descartar el optimismo por seguir viviendo, pese a que ya somos de la tercera edad, podemos decir junto al Chavo del 8: ¿Quién podrá defendernos?
Lo ocurrido en el Aeropuerto Internacional “José Joaquín de Olmedo” de Guayaquil, el miércoles 17 de junio pasado, a las 18h00, con un atentado criminal con resultados trágicos y pérdida de vidas, resulta aterrador.
Es inadmisible, que las autoridades nacionales y locales, no hayan advertido que una terminal aérea debe contar, además de las cámaras de video y un equipo físico de seguridad armado, al interior y afuera de sus instalaciones, un personal especializado contra incendios para emergencias en las pistas aéreas, y así dar la seguridad a los pasajeros nacionales y extranjeros -niños y adultos- que salen y llegan en los vuelos nacionales e internacionales con sus maletas de mano y menaje en general.
Asimismo, fuera de la terminal, debe contar con taxistas y furgonetas acreditados en sus parqueos para diferentes destinos de la ciudad y de sus urbanizaciones satélites como Villa Italia, La Rioja, La Joya, Villas del Rey, Villa Club, Samborondón y vía a la Costa.
Aproximadamente dos semanas atrás, mientras se hacían honores a un primer vuelo internacional entre dos continentes, un carro tanque del aeropuerto que lanzaba chorros de agua, no calculó el espacio aconsejable para hacerlo y causó daños a un ala de la aeronave que se desplazaba por la pista aérea, lo que le impidió su salida hacia su destino final.
En esta ocasión, mientras los pasajeros que salían y llegaban de la terminal, de vuelos internacionales, se vieron sorprendidos por una balacera indiscriminada, que motivó -como era de esperarse- griteríos de auxilio y la búsqueda inmediata de refugios cercanos para evitar los proyectiles que cruzaban de un lado a otro.
Las autoridades confirmaron horas después, que se trataba de una acción de sicariato contra un líder de una banda delictiva que llegaba del exterior. Y asimismo, de otros heridos producto de la nutrida balacera, teniendo como autores a dos menores de edad.
La actitud irreflexiva y audaz de los delincuentes pudo ser mayor ante la inesperada arremetida portando armas de fuego. Además de que entre los sorprendidos usuarios constaban personas adultas y menores de edad, y otros con la ayuda de sillas de ruedas por su limitada locomoción.
De otro lado, se desconoce si existe al interior de la terminal aérea un Dispensario con un personal médico y de enfermeras que presten primeros auxilios para casos de emergencia, hasta que lleguen las ambulancias del Ministerio de Salud Pública o del Cuerpo de Bomberos, las 24 horas del día, por turnos de ocho horas cada turno.
Finalmente, es indispensable que especialistas en comunicación, entreguen a los pasajeros de las diversas compañías aéreas, un Informativo en diversos idiomas, a colores y con gráficas, para que conozcan donde dirigirse en casos de emergencia y números de teléfonos celulares, para denunciar a la Policía en caso de detectarse alguna anormalidad en sus diversas instalaciones.
PIE DE FOTOS:
*Francisco Medina Manrique, periodista y analista político.
*Aeropuerto Internacional de la ciudad de Guayaquil.
*Pasajeros chequeando sus boletos ante personal aeroportuario.
FUENTE: WALTER GONZÁLEZ