Hannah padece alopecia, una enfermedad crónica que le quitó todo su cabello y golpeó su identidad. Lejos de rendirse, su novio Cody decidió hacer un sacrificio extremo: dejó crecer su propia melena durante cuatro años solo para ella.
No fue fácil; tuvo que usar productos costosos, dormir incómodo y cuidar 73 centímetros de pelo, renunciando a su propia imagen por mucho tiempo. Finalmente, lo cortó todo para fabricarle una peluca personalizada.
Esta historia va más allá del romance; expone la brutal presión psicológica que viven las mujeres con esta condición. Demuestra que el verdadero acompañamiento requiere sacrificios físicos tangibles, dinero y paciencia, probando que una red de apoyo sólida es lo único que salva cuando la autoestima se derrumba.
Fuente: UPSOMEDIA