RECORDANDO EL DÍA CUANDO “DOÑA CLOTA” ME TRAJO AL MUNDO, EN CHIPIPE
*Atendió partos con sus prodigiosas manos y dio vida a la nueva población salinense
Un día como hoy, hace 74 años, el lunes 22 de noviembre de 1951, a las 6 de la mañana, nací en una vivienda mixta, del barrio Chipipe, cantón Salinas, bajo la protección y cuidado de “doña Clota”, la partera más solicitada de ese balneario peninsular, en aquel entonces.
Alrededor, ya existían y se construían grandes mansiones para gente pudiente, como los Isaías, Febres Cordero, Juan X Marcos, José Antón, Dr. Roberto Gilbert Elizalde, recuerdo la casa donde llegaba el Dr. José María Velasco Ibarra, cinco veces presidente de la República; también la de Carlos Espinoza Larrea, nombre -que creo lleva hasta ahora- el equipo de fútbol CEL CHIPIPE, los Dumani, Menéndez, Orrantia, Vernaza, Vallarino, entre otros.
Chipipe, siempre fue una zona exclusiva.
Mi abuelo José Gabriel González Sánchez, dueño del caserón donde vivíamos, laboró en la casa del padre del Ing. León Febres Cordero Rivadeneira, expresidente de la nación.
Mi padre, maestro contratista -sin título de arquitecto o ingeniero- pero con vasta experiencia, construyó varias viviendas de personas adineradas y políticos.
Evoco la casa del Dr. Rafael Arízaga Vega, diplomático, político y prominente jurisconsulto cuencano, quien falleció en Guayaquil, ignorado por el país, el 23 de noviembre del 2006, a la avanzada edad de 86 años.
También edificó el Supermercado “TODO”, de don Jorge Secaira, ubicado donde actualmente está la cevichería “La Lojanita”.
Es que los maestros Augusto, Eloy, Reymundo y José González Balón (+), mis tíos, eran requeridos por sus trabajos de albañilería y carpintería.
Hay tantas cosas que contar, pero, será en otra ocasión, gracias a Dios, mi CPU está intacto.
DOÑA CLOTA
Volviendo al tema de mi nacimiento, la señora Clotilde Bazán, fue la que asistió el parto de mi madre Victoria Álvarez, pues era experimentada, para atender esta urgencia, ante la falta de médicos y centros de salud.
En la década del 50, teníamos que ir a buscarla al Barrio Bazán y acompañarla a su retorno, después de la “jornada médica”.
“Doña Clota”, tenía amplio conocimiento de la práctica obstétrica, no tenía título profesional, pero su pericia era sobresaliente, quizás la obtuvo de sus familiares y se transmitieron de generación en generación.
Solo en nuestra familia, los siete hermanos González-Álvarez, recibimos de ella la primera “nalgadita”.
“Esta mujer se constituyó -por algunas décadas- en un providencial auxilio para el feliz alumbramiento, de un considerable porcentaje de salinenses humildes”, reza una placa en su honor, en un parque cercano a su vivienda.
Merecido homenaje a una gran mujer sencilla, solidaria y humana en todo el sentido de la palabra.
Por haber nacido en Chipipe, me sigo definiendo “cholo” sin acomplejarme y no como otritos que se avergüenzan de sus raíces, a pesar de que, esta tierra, parió grandes profesionales en todas las áreas.
EN LA ESCUELA PRESIDENTE ALFARO
La escuela presidente Alfaro, tenía excelentes profesores de la talla de la Srta. Digna Núñez, el director Jorge Secaira, César Montenegro Laínez, familia de prestigiosos educadores; un docente de apellido Borbor, entre otros.
Allí me eduqué hasta el quinto grado. En Guayaquil terminé la primaria como el Mejor Alumno y con premio del Banco La Previsora, en la escuela República de Colombia, junto al glorioso Vicente Rocafuerte y la secundaria en los colegios 5 de Junio y 6 de Marzo, ya desaparecidos.
La educación superior en FACSO.
Quienes terminaron la primaria en Salinas, siguieron estudios secundarios en el Colegio Rubira y otros que fueron creados, como el Fernando Dobronsky, obra de Xavier Tomalá, compañero de escuela y amigo de la infancia.
PERSONAJES QUE DEJARON HUELLAS
Como ejemplo mencionamos a grandes personajes que dejaron y continúan dejando huellas en esta tierra divina: don Walter Gellibert Larreta, destacado radiodifusor santaelenense; Xavier Tomalá Montenegro, educador, político y rector-Fundador de la Universidad Península de Santa Elena, los periodistas Hipólito Muñoz, Jimmy Pinoargote Parra, Francisco Medina Manrique, y muchos más a quienes conocí en la universidad. Me llevaría escribir varias cuartillas, detallar sus fructíferas trayectorias.
Al crecer y por haber nacido en las primeras horas del día, me acostumbré a realizar responsable y cumplidamente las funciones que desempeñé a lo largo de mi vida, hasta que alcancé a jubilarme.
Ahora, me encanta madrugar a escribir, para informar a quienes siguen CUARTILLA BRAVA, mi Portal de noticias en digital.
Junto a mis padres José González, Victoria Álvarez y mis seis hermanos, tuvimos una infancia con necesidades -no siempre había trabajo para el jefe del hogar- pero gracias a Dios, a mi progenitor, se le ocurrió traernos a la gran ciudad, donde mejoramos notablemente.
La muerte de mi madre en 1971, cuando iba a cumplir mis 20 años, me afectó mucho, pero salí adelante, ella siempre será mi guía y con el Todopoderoso, siento diariamente su protección.
RUMBO A MIS 80 AÑOS
Rumbo al octavo piso de mi existencia en este valle de lágrimas -con la bendición del Creador del Universo- he aprendido que Dios, siempre me puso las personas adecuadas, en el momento justo.
También comprendí, que, todos los que están a nuestro lado, no estarán siempre.
Además, que, muchos de los que nos rodean, solo están cuando hay beneficios, pero pocos son los que te acompañan, cuando lo necesitas de verdad.
Aprendí que, no puedo complacer a todos, pero lo que hago de corazón, hace bien a los demás.
Me di cuenta, que las críticas y calumnias que he recibido, no me define, sino que define, a quienes lo hacen.
Confieso, que vivir es cuestión de actitud más que de suerte.
Reconozco que la vida es un constante aprendizaje.
La vida se la vive aprendiendo.
No me creo ni más ni menos de las personas que he conocido a lo largo de mis 40 años de labores en la FACSO y la UNIDAD DE POSTGRADO de la Universidad de Guayaquil.
Algunos se graduaron recolectando “cartones” sin tener mérito alguno y vacíos en el cerebro, por tal razón, me mantengo alejado de aquellos, que se autodenominan “doctores y científicos de la comunicación”, porque creo que esta estupidez puede ser contagiosa.
Agradezco a los amigos que me recuerdan y los que se dicen mis enemigos también.
Gracias Dios Santo por todo lo que me das y por todo lo que tengo.
Gracias por escuchar mis oraciones y tener presente a mis cinco hermanos, mis siete hijas y sus madres, sobrinos y mis ocho nietos, la mayoría en Italia.
También, a mis inolvidables seres en el cielo, mis padres José y Victoria; y, mi hermano Carlos, a quienes jamás olvidaré.
Dios del Universo, gracias infinitas por la vida.
Guayaquil, 22 de noviembre de 2025
Walteriñho.
PIE DE FOTOS:
Walteriñho en el barrio Chipipe y la otra junto al pie del busto de Doña Clota, una persona muy recordada en este balneario.