Lo ocurrido en Pensilvania desafía cualquier explicación convencional.
Una estructura quedó reducida a escombros humeantes, pero la estatua del Sagrado Corazón que estaba justo en medio salió ilesa.
Ya lo vimos en los tornados de Indiana y ahora se repite: ante la destrucción total, algo sagrado se mantiene en pie.
Incluso en el centro absoluto de las tragedias más caóticas, lo sagrado permanece firme, y esta imagen es la prueba viviente.
En un universo que muchos tildan de azaroso, estos momentos nos obligan a detenernos y reflexionar sobre lo que realmente es indestructible.
FUENTE: ECUAVISA