En una plaza de Brasil, donde se había instalado un nacimiento navideño, todo parecía normal: las figuras del belén estaban en su sitio, esperando la llegada de la Navidad. Pero al acercarse, Nádia Rosângella notó algo fuera de lo común. 🎄
El pesebre, que suele permanecer vacío hasta el 25 de diciembre, estaba ocupado por un visitante inesperado: un pequeño perro, acurrucado en la cuna, buscando calor y descanso.
El cachorro dormía tranquilo, como si hubiera encontrado el refugio perfecto. “Me sorprendió. ¡Era tan hermoso! Una escena tan hermosa y pura”, dijo Nádia, conmovida por la imagen.
Al parecer, el perrito había sido abandonado tiempo atrás en la plaza. Sin un lugar cálido donde dormir, eligió el pesebre como su refugio.
Nádia no podía llevarlo consigo, pero decidió ayudar. Tomó fotografías y compartió la historia en redes sociales y con la comunidad local de amantes de los animales. Su gesto fue suficiente para cambiar el destino del cachorro.
En cuestión de horas, el “perrito del pesebre” encontró un hogar definitivo y una cama cálida donde descansar cada noche.
Un amigo de Nádia lo adoptó y lo llevó a casa. Para el pequeño, el milagro llegó antes de la Navidad: una familia que lo ama y lo protege.
“Me siento feliz y en paz sabiendo que está a salvo. Amo mucho a los animales y deseo lo mismo para todos”, expresó Nádia.
La imagen del perrito durmiendo en el pesebre se convirtió en un recordatorio de que la Navidad no solo celebra el nacimiento, sino también la oportunidad de dar amor y segundas oportunidades. 🥰👏
📷 Ana Tiqui
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Fuente: Animales queridos