Dormir poco no solo te vuelve lento: te deja cognitivamente borracho.
Un estudio de la Universidad de Pensilvania y la Universidad Estatal de Washington mostró que la privación de sueño continua deteriora el rendimiento mental de forma comparable a tener 0,10% de alcohol en la sangre, incluso por sobre el límite legal para conducir.
La falta de sueño afecta la memoria, la concentración y la toma de decisiones, pero también aumenta la impulsividad y los errores… y lo más peligroso es que casi nunca te das cuenta.
Dormir bien no es un lujo ni un premio: es una estrategia básica de supervivencia mental.
Tu salud, tu productividad y hasta tu negocio dependen de ello.