En los 80, el rock pesado no era solo música:
era identidad, tribu… y muchas veces confrontación.
Stranger Things nos regaló dos personajes que representaban polos opuestos del metal ochentero, aunque nunca se cruzaron en pantalla:
Billy Hargrove y Eddie Munson.
Billy era el reflejo del fan del Hard Rock y el Glam Metal:
imagen impecable, actitud dominante, el rock como símbolo de poder y estatus.
Para él, verse fuerte era tan importante como sonar fuerte.
Eddie, en cambio, representaba al Thrash Metal:
desaliñado, ruidoso, antisistema.
La música no como adorno, sino como refugio y declaración de principios.
En la vida real, estos dos mundos chocaban.
Los glam veían a los thrashers como perdedores sin futuro.
Los thrashers veían a los glam como posers preocupados por el espejo.
Si Billy y Eddie se hubieran encontrado, no habría sido una pelea inmediata,
sino algo más ochentero:
miradas incómodas, burlas veladas, desprecio mutuo.
Lo irónico es que ambos eran marginados…
solo que desde trincheras distintas.
Fuente: Puro rock