Dan Saunders era un barman australiano cuya vida cambió una noche de 2011 tras descubrir un fallo técnico en un cajero automático.
Al intentar transferir dinero entre sus cuentas durante el horario de mantenimiento del banco, notó que el sistema le entregaba el efectivo sin descontarlo de su saldo real ni registrar la deuda.
Lo que comenzó como una curiosidad de cien dólares se convirtió en una espiral de desenfreno que duró cuatro meses, tiempo en el que logró extraer cerca de 1.6 millones de dólares.
Convertido en un millonario artificial, Saunders abandonó su modesta rutina para vivir una fantasía de excesos.
Alquiló jets privados para viajar con amigos, se hospedó en suites presidenciales de hoteles de lujo, compró caballos de carreras y organizó fiestas donde el alcohol y las cenas costosas no tenían límite. Incluso llegó a pagar las matrículas universitarias de conocidos.
A pesar de la adrenalina, la paranoia creció. El temor a ser descubierto y la carga moral de sus actos lo llevaron a confesar voluntariamente su crimen a la prensa y a las autoridades.
Tras ser juzgado, pasó un año en prisión y, al salir, regresó a su antigua vida tras la barra de un bar, asegurando que la experiencia fue un sueño fugaz que no cambiaría por nada.
Fuente: COCO CURIOSO