Un viejo sabio y querido maestro secundario y universitario como fue el Dr. HC. Hugo Delgado Cepeda, me enseñó que hay que ser grato en la vida, por eso al encontrarme con compañeros, que hicimos una gran familia en la Universidad de Guayaquil, hay que destacar y qué más, dando a conocer, que todavía estamos en la tierra del Dios Todopoderoso, con achaques como todos tenemos, pero vivos.
Me refiero a Olmedo Medina, él laboró como empleado administrativo en el área de Personal en la época de Pedro Murillo y otros que ejercieron ese cargo de Jefe, que después pasó a ser Dirección de Talento Humano.
Allí cumplió su tiempo de servicio, hasta que se acogió al beneficio de la jubilación, como muchos de quienes entramos a laborar en diversos cargos, en la década del 70.
Siempre fue un gran compañero, solidario y amigo de verdad, ayudaba cuando requeríamos alguna información al querer registrar un contrato, nombramiento o cualquier otro trámite, enviándonos al lugar y con la persona correcta.
Es que en esa época todos nos conocíamos, quienes trabajábamos en las diversas facultades nos convertimos en una gallada maravillosa.
Hoy se perdió esa amistad leal y sincera que debe reinar entre empleados y autoridades de las instituciones del estado y más en las entidades de educación superior.
Cuidate hermano de la vida.
FUENTE: WALTER GONZÁLEZ