En 2020, cuando Lada Koroleva tenía 19 años, enfrentaba una maternidad solitaria y sin el apoyo de su familia ni de su expareja, por lo que debió hacerse cargo por completo de sus dos hijos mientras trabajaba repartiendo comida por las calles de Moscú, Rusia.
Se trasladaba en metro con una pesada mochila de delivery y con sus hijos siempre a su lado, lo que llamó la atención de los pasajeros y le valió el apodo de “la madre del delivery”.
Su historia había comenzado dos años antes, en la ciudad de Nizhni Nóvgorod, donde dio a luz a su primera hija y comenzó a trabajar como repartidora cuando aún tenía 17.
Combinaba las entregas con el cuidado de la niña, empujando el cochecito entre calles, escaleras y estaciones. Tras el nacimiento de su segundo hijo y una ruptura con su pareja, marcada por el abandono y la inestabilidad, decidió mudarse a Moscú en busca de mejores oportunidades laborales.
Allí intentó continuar con el mismo trabajo, y algunas personas que conocieron su situación comenzaron a ofrecerle ayuda donándole pañales, alimentos, ropa infantil y juguetes.
Sin embargo, el aumento de su exposición pública también trajo consigo cuestionamientos. Algunos usuarios en redes sociales pusieron en duda sus intenciones, insinuando que utilizaba la presencia de sus hijos para generar empatía y recibir donaciones.
A pesar de las sospechas, nunca se comprobó que se hubiera beneficiado de manera indebida, y las acusaciones quedaron solo en el terreno de la especulación.
Con el tiempo, las condiciones se volvieron insostenibles.
Las críticas recibidas, sumadas al desgaste físico, la presión emocional y la falta de una red de apoyo la llevaron a dejar el trabajo en las calles. Se dice que actualmente se mantiene con empleos esporádicos y que sigue esforzándose para mantener a su familia buscando trabajo estable y remoto.
FUENTE UPSOMEDIA